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viernes, 11 de marzo de 2011

ANCLAJES PRECISOS


Los 4 puntos cardinales de mi persona


Como todo lugar del mundo que ocupa un espacio... mi persona “ocupa” un espacio geográfico... Como todo espacio geográfico tiene unas “latitudes” que lo sitúan dentro de la realidad, en el mundo donde está: un Norte, un Sur, un Este y un Oeste...

Al Sur está mi propia realidad, estoy “yo”. Con todo el peso de mi  concreta y primera verdad: soy un cuerpo-continente que encierra todo un conjunto de cosas: mis cualidades, todo mi aspecto más bueno, como también mis defectos y lo peor de mí: mis sueños, mis ilusiones y mis esperanzas; mis cansancios, mis desánimos y mis derrotismos; mis energías vitales, mis capacidades, mis valores;  mis carencias, mis necesidades,  mis vacíos;  mis mejores proyectos, mis ganas incesantes de trabajar por mejorar mi persona y  colaborar en la mejora de todo lo que me rodea..., junto a mis desganas de todo, a la mi tentación de “pasar de todo” y desinteresarme de cualquier asunto que pueda hacerme cambiar o comprometerme...

Al Norte está Dios, ese inagotable Ser Superior que... inapelablemente yo siento, sé de su realidad y su presencia en mi vida... Pero, desde mi libertad, puedo percibirlo y aceptarlo..., o puedo decirle que no, que no le necesito.

Es probable que, quizá, le diga que sí; porque, evidentemente, me vitaliza, me gusta, me entusiasma, me apasiona, me empuja a ser más quien soy... Lo quiero presente en mi vida.       

Pero, también, desde luego, puedo rechazarlo y negarme a su Realidad; porque sé que, tantas veces, me dice... todo eso que no quiero escuchar, porque me haría avanzar... pero también me obligará a optar y a renunciar a lo que no quiero..., a lo que no sé..., a lo que temo...

Al Este y al Oeste, a mi diestra o derecha y a mi izquierda o siniestra, a un lado y al otro...,  están las otras tantas personas con quienes me relaciono, en todo momento, situación y circunstancia...  

También puedo negar esta realidad, pero es igual, seguirán estando acompañándome, contigua o lejanamente,  más o menos cerca,  pero siempre a mis lados...

En una de mis latitudes, van quienes me ayudan, quienes me  animan y apoyan a avanzar, a buscar futuros, a arriesgar, a lanzarme a vivir más, a atreverme a ser más persona. Porque están ahí como ángeles, llenándome de entusiasmo para llevar a cabo todo eso para lo que, si quiero, podré. Son seres siempre ¡positivos!. Son la alegría de mis días, mi mejor compañía...

Al otro lado están quienes me dificultan mi avanzar por la vida, quienes me desaniman, quienes me ahogan, quienes me matan toda ilusión y las ganas de ser quien de verdad soy y puedo legar a ser en plenitud. Son los “aguafiestas” de mi historia personal. Unas veces me atan, me amarran, otras me cargan de pesadas rémoras que no sirven para nada, sólo estorban... Son quienes me molestan en todo momento; yo lo sé, pero es que, inevitablemente, siempre están ahí...

                                         José-María

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