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viernes, 9 de septiembre de 2011

ALOÁCEAS


SOBRE LOS CIENTOS

DE  ALOES

 


El ÁLOE más que una planta es toda una familia de plantas. Son plantas perennifolias arbustivas, perennes y trepadoras, con follaje graso. Poseen flores de forma alargada (diversos colores, según especies; naranja, rojo…). 

Etimológicamente la palabra ALOE deriva del griego àls-alòs, sal, debido al sabor amargo de esta planta que recuerda al agua del mar.

Los áloes son plantas de la familia de las Aloáceas, anteriormente considerada una Liliacea (nombre botánico de una de las familias más grandes de plantas que florecen, con 280 géneros y 3.700 especies, entre las que se incluyen lirios, ajos y cebollas, espárragos y algunas especies de tulipanes). Las Aloáceas incluye a más de 350 especies clasificadas. Así, lo correcto sería no hablar de áloe, sino de áloes o de la familia de las ALOÁCEAS, aunque si decimos áloe, seguro que nos entendemos.

Parto de la base que no existe ningún áloe que se llame ALOE VERA. Y que “vera” (que quiere decir “de verdad”) son todos los áloes, aunque normalmente sea al Áloe Barbadensis Miller al que se le llama Aloe Vera. Es el más común y el más fácilmente digerible, si lo tomamos, por contener alrededor de un 70% de agua, como el propio organismo humano.


Algunas especies alcanzan hasta los 10 metros de altura, y prácticamente todas poseen propiedades de alguna manera útiles,  ya conocidas por nuestros lejanos antepasados.

Las más valiosas, por su valor cosmético - curativo son: Áloe Estriata,  Áloe Arborescens Miller,  Áloe Feroz,  Áloe Barbadensis Miller (Vera),  Áloe Chinensis,  Áloe Saponaria,  Áloe Succotrina.
Pero atención: nunca debe confundirse con el ágave, que aunque su apariencia física se le asemeja, no tiene nada que ver: tiene sus hojas ásperas, fibrosas, rígidas, distintas a las blandas y pulposas del áloe. De aquél, en México, se obtiene el aguamiel y de él, por fermentación el pulque, bebida alcohólica; por destilación de éste el mescal.






ORIGENES Y ALGO DE HISTORIA


La patria del áloe, muy posiblemente, está situada en las mesetas desérticas de Karru [estepas de Karroo], en el sur del continente africano, donde habría surgido en la Era Terciaria. Las especies reconocidas del género áloe llegan a más de 350.

Parece que son los Sumerios (años 5000 – 2000 a. C.) quienes por primera vez nombran el áloe para su uso terapéutico.

En la ciudad de Nippur fueron encontradas unas tablillas de arcilas, fechadas hacia el 2000 a. C., con un escrito referente al áloe.

En la cultura Asirio-Babilónica, el jugo de Sibaru o Siburu (áloe) era utilizado para quitar las molestias relacionadas con la ingestión de alimentos podridos y la formación de gases intestinales.

En el siglo XIX a. C. el emperador chino Shong-Nung, mandó recopilar los libros medicinales chinos. Entonces se descubrieron dibulos de la planta del áloe del siglo XXVIII a. C., pintados por el primer emperador chino de la dinastía Fu-Hsi, en los que aparece un médico colocando hojas de áloe sobre las heridas de un guerrero.


Para los egipcios, era considerada la “planta de la inmortalidad”, y por ello se colocaba a la entrada de las pirámides.

El áloe ya era usado en el antiguo Egipto, para usos medicinales; por ejemplo en el “Papiro Ebers” (1500 a. C.) se incluyen tres catárticos: sen, aceite de ricino y áloe) y religiosos, así como para la conservación de los cadáveres momificados, como en el caso del Faraón Ramses II.

En Egipto, esta planta hoy sigue considerándose el emblema de la felicidad y de la protección.

También cuenta la leyenda que, parte por lo menos, de la singular belleza de Nefertiti, esposa de Amenofis IV (siglo XIV a. C.), así como la de Cleopatra (69 - 30 a. C.) derivaban del uso cosmético que hacían del áloe).


En la Magna Grecia y en la Roma antigua, era bien conocido y valorado.

Así en el Templo del Sol en Grecia, aparece una estatua del dios Bàal-Zebut (en la mitología griega es considerado el regenerador de todas las cosas) sosteniendo un áloe en sus manos, como símbolo de su poder regenerador de la vida y la sucesión eterna.


Hipócrates (460 - 377 a. C.), médico griego considerado “Padre de la Medicina”, describe algunas propiedades del áloe: para enfermedades hepáticas, sistema digestivo, enfermedades de la piel, ginecología, heridas, fricciones, crecimiento del cabello, desaparición de tumores, alivio de disentería, etc.

La leyenda popular dice que Aristóteles (384 – 322 a. C.) recomendó a Alejandro Magno (356 - 323 a. C.), al emprender su campaña a la India para ampliar su reino de Persia, hacer una inspección a la isla de Socotra, en busca de una famosa planta que, según las leyendas, contenía el elixir de la juventud, daba fuerzas y curaba todas las heridas. La isla fue conquistada y la planta maravillosa resultó ser el bien conocido áloe.

El Aloe socotrina es una denominación que lleva a confusión: no es originario de la isla de Socotra sino del Cabo de Buena Esperanza y es una especie de uso ornamental.

Celsus, farmacólogo griego, en su "De Materia Medica" (del año 24 a. C.), registra su uso para regular el tránsito intestinal; Dioscórides, médico griego del siglo I, en obra del mismo nombre,  describía no sólo sus efectos purgativos sino que afirma del áloe que "cura las heridas, impide los forúnculos, elimina grietas y abrasiones de la piel, cura contusiones, detiene la caída del cabello, en emplasto cura úlceras genitales y mejora la tonsilitis...". Dioscórides lo recomendó especialmente para “hombres de la ciudad y hombres de letras, esto es: personas de vida sedentaria.

En la misma época Gaius Segundus Plinius, (Plinio el Joven, en "Historia Natural") notaba que el áloe, en combinaciones específicas de hierbas, era un común denominador para el alivio de dolores de cabeza, la curación de encías sangrantes y de hemorroides, la mejoría de la calvicie y, también, de edemas. Plinio y Dioscórides señalan que los médicos árabes lo habían introducido y empleaban muchísimo en todos los países que bañaba el Mediterráneo,  pero también en China e India. Fue uno de los ingredientes de las antiguas hieras como la "Hiera Picra" o "amargo sagrado", polvo de áloe y canela, usada en preparados laxantes, y de muchas píldoras compuestas y otros remedios.

HIERA PICRA es probablemente la más antigua preparación de áloe medicinal, la más antigua preparación farmacéutica existente; parece ser que ya se vendía en las tiendas de Roma y Alejandría hace 2.000 años y en Damasco hace 1.000. Se conjetura que su origen está en uno de los templos de Esculapio. Se atribuye al médico romano Temison, en el año 50, la siguiente fórmula: "100 dracmas (aprox. 400 g) de áloe, 1 onza (aprox. 28 g) de almácigo, 1 onza de azafrán, 1 onza de  nardo, 1 onza de bálsamo de frutos y 1 onza de ásaro".

Galeno usó la misma fórmula, pero le agregó canela y miel para mejorar la palatabilidad, y especificaba que el áloe debería ser el de Socotra. Esta prescripción, considerada un cúralo-todo, se mantuvo por siglos con algunas modificaciones ocasionales: lo único que no se modificaba era que llevara áloe.

También los Fenicios, las comercializaban secas por todo el imperio greco-romano.


En  la Biblia, se hace referencia al áloe en diferentes textos del Antiguo y del Nuevo Testamento: Proverbios, Cantar de los Cantares, los Salmos, el Evangelio según San Juan, etc.

En la cultura oriental, también el áloe tiene su importancia. Entre las cientos de especies que existen, algunas poseen troncos de notables dimensiones. La cultura y medicina tibetana la utilizó, y actualmente también lo hace, para remedios terapéuticos e inciensos relajantes y somníferos. Lo mismo que hace la medicina Ayurvédica.

En la India, el uso de áloe es tan común que sus propiedades son reconocidas por todos sus habitantes.

Los hindúes, en sus Vedas, dónde reflejan el “saber eterno” expresado por la Divinidad, mencionan al áloe como planta sagrada.


En el Kamasutra, se cita el áloe como algo que posee potentes características afrodisíacas.

Los árabes jugaron un papel fundamental en la expansión del Aloe  barbadensis, desde el norte de Africa (la costa sur del Mediterráneo), su origen,  por todos los lugares del mundo donde extendieron sus relaciones comerciales o de conquista. Los jesuitas y, en grado menor los franciscanos, lo llevaron al Nuevo Mundo, en los distintos viajes de Colón.

Sin embargo, existen leyendas que apuntan a su existencia previa y su uso, por lo menos, por los Mayas de Yucatán que se consideraba un maravilloso remedio para los dolores de cabeza. Y los indios Seminole de Florida, parece que las madres lo utilizaban con la finalidad de destetar niños.

Posteriormente fue extendido el áloe por el mundo entero, excluyendo las zonas de muy bajas temperaturas, que no tolera. El Aloe arborescens, de distribución original en Japón y extensas regiones de Rusia, es el que predomina en nuestro medio actualmente.

En España, especialmente en Estepona (Málaga), las plantaciones de áloe fueron hechas por los árabes y recibían la denominación de "zabilares".

Sinonimia del áloe (del árabe "aloeh"): sustancia brillante amarga. En hebreo antiguo se usa la expresión ahaloth. En castellano será: zabira, zabila, zabida, zadiba, pita zabila; en portugués: aliés, erva-babosa o babosa, azebre vegetal; en catalán: áloe, séver, alzavara vera; en vascuence: belarrmintza; en ruso: áloe o aloe. En latino-américa se suelo conocer como sábila; si bien en Brasil también se le llama babosa. El agunos sitios se le conoce como cola de dragón o bilis de elefante, en otros lugares es kumari o lírio del desierto...

Sinonimia del acíbar (del árabe "ac-a-bir"), en muchas ocasiones; figurando amargura,  sinsabor, disgusto.

El uso indistinto de la palabra acíbar y áloe crea confusión al leer   farmacopeas antiguas. Curiosamente, antaño se usaba para destetar a los lactantes o para untar las uñas de los niños y jóvenes para evitar que las mordieran y comieran. Su olor es desagradable y su gusto es muy amargo.

Concluyendo: el conocimiento de los efectos medicinales de la planta se remonta a la antigüedad, pero con el desarrollo de la farmacopea, sus usos en la medicina de los dos últimos siglos, fueron sustituidos por los fármacos convencionales.

El redescubrimiento del valor terapéutico del aloe se produce tras los devastadores efectos de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, al revelarse como un eficaz medicamento para la curación de las muchas quemaduras y otras heridas entre la población.

Y es desde 1965, fecha en la que se consigue la fórmula para estabilizar el gel de aloe y así conservar sus propiedades; cuando fácilmente se podrá comercializar, y la utilización del aloe con fines nutricionales y para uso cosmético (en cremas, geles de baño, champús, fortalecedores, linimentos, etc.) se ha ido extendiendo por todo el mundo.





CLASIFICACIÓN BOTÁNICA DE LOS ÁLOES


ACAULEAS (carentes de tronco o muy corto):

Ø    Cubierto de hojas formando grupos de rosetas que suben por el exterior del tallo.
·        ALOE BARBADENSIS MILLER (VERA).
·        ALOE SAPONARIA.
·        ALOE ARISTATA.

SUBCAULEAS (con tronco leñoso visible pero reducido):

Ø    Pueden alcanzar una longitud de varias decenas de centímetros.
·        ALOE SUCCOTRINA.
·        ALOE CHINENSIS.

CAULEAS (tronco amplio y ramificado):

Ø    Su tronco leñoso se ramifica formando arbustos matosos, que pueden alcanzar una altura de varios metros.
·        ALOE FEROX.
·        ALOE ARBORESCENS.
·        AGUILLARIA AGALLOCHA.


Sin querer nombrarlas todas, como más conocidas y significativas, aquí van los nombres de algunas espécies de áloes:

acutissima, affinis, arborescens, aristata, aristata variegata, barbadensis, breviofolia, canastea, candelabrum, cirialis, claviflora, comosa, commixta, cooperi, chinensis, dawei, distans, dolomitica, egregia, eru, excelsa, ferox, gariepensis, haworthioides, humilis echinata, juveana, latifolia, laxissima, lineata, longistyla, madecassa, melanacantha, microdonta, microstigma, mubendiensis, mutabilis, pachygaster, parvula, pearsonii,  peckii,  peglerae, percrassa, petrophila, pluriedens, polyphylla, saponaria, succotrina, succulenta nursey,  schweinfurthii, speciosa, striata saponaria, somaliensis,  succotrina, tenuior riblifora, tororoana, tweediae, versicolor, zebrina,  etc.




                                                                                         
REMEDIO NATURAL

Los suplementos dietéticos, podríamos decir que están “en la frontera” entre los alimentos y los medicamentos.

Ya Hipócrates aseguraba que “en la naturaleza hay un remedio para todas y cada una de las enfermedades”. Algo que se afianza cada vez más, a medida que los medicamentos convencionales muestran ciertos efectos colaterales poco deseables por la población.


El áloe es una planta adaptógena; propiedad que sintetiza todas las virtudes curativas: como gran regulador general del organismo, actúa de forma apropiada a los trastornos y desequilibrios de cada persona; poniendo “orden” en todo el organismo.

Podríamos decir que el Áloe Vera (gracias al manatol y al acemanano) sabe, como un director de orquesta, poner armonía en todos los intrumentos, para lorar una perfecta sintonía en nuestro cuerpo. 


Sus propiedades...

... son hasta innumerables:

- Antiséptico y limpiador natural.
- Antipirético: alivia las quemaduras.
- Analgésico. Inhibidora al dolor.
- Antiinflamatorio o desinflamante y anti-alérgico.
- Agente cohesivo e hidratante.
- Acción cosmética y queratológica (renueva las células dañadas de la piel).
- Acción antibiótica (Bactericida, Antivírico y Fungicida).
- Regeneradora celular (Cáncer de piel).
- Energizante. Potencia nuestras ganas de vivir.
- Digestiva: beneficia, regula y limpia todo el aparato gastrointestinal. Combate muy bien la acidez de estómago.
- Regula el tracto intestinal, favorece eunequilibrio de la flora intestinal, evitando el estreñimiento a la vez que combate las colitis.
- Desintoxicante. Suave purificador y desintoxicador del organismo.
- Rehidratante y cicatrizante de la piel.
- Humifica los tejidos.
- Nutritiva: complemento nutricional por su riqueza en vitaminas, minerales y azúcares naturales.
- Antioxidante: estimulador del sistema inmunitario.
- Detergente natural (contiene saponinas).
- Antipurítico (detiene el escozor).
- Vaso dilatador. Aumenta la circulación sanguínea.
- Gran vehículo penetrador de los tejidos (las tres capas de la piel)
- Etc., etc.


Claro que, a pesar de sus muchas indicaciones, el áloe no es un “curalotodo” milafroso; se trata, simplemente de una planta con muchas virtudes a aprovechar, en beneficio de nuestro bienestar. La verdad es que estamos hablando de un ser vivo del que se estima que contiene unas 200 moléculas biológicamente activas: vitaminas, minerales, enzimas y aminoácidos que interactúan entre sí. Toda una farmacia natural concentrada en una planta.




LOS MEJORES ÁLOES PARA EL BIENESTAR

Como han testificado tantas personas a través de la historia, el beber el áloe es algo que beneficia enormemente nuestro organismo, desde la cabeza a los pies.

Además del muy conocido uso externo de la planta, por su beneficiosa acción para quemaduras, heridas, rozaduras, picaduras de insectos, psoriasis, acné, etc. Podemos afirmar que el áloe es excelente para la mejoría en general del organismo.

Beber áloe es algo magnífico para: limpiar y purificar todo el organismo, mejorar la circulación, regular el funcionamiento de los intestinos, anular la acidez de estómago y aliviar la hernia de hiato, salir de depresiones leves, etc., etc.


Las que actualmente son recomendadas para su consumo como “complemento nutricional”  para ayudar al bienestar de nuestro organismo, son:

ÁLOE BARBADENSIS MILLER (VERA)

Es el tipo más conocido y utilizado en el mundo, por el alto rendimiento en sus hojas. Es excelente para “sanar” el cuerpo y mejorar en salud. Posee más de 150 componentes naturales, muco-polisacáridos, vitaminas, minerales y enzimas.

ÁLOE ARBORESCENS MILLER


Proporciona gran cantidad de antraquinonas, citoprotectores y antitumorales. Sus propiedades terapéuticas son bastante superiores a las del ÁLOE VERA, pero la obtención de su jugo es muy dificultosa.  Tampoco debe beberse sola, pues sería demasiado fuerte para nuestro organismo. Lo ideal es utilizando la conocida fórmula del fraile (hace referencia al P. Romano Zago), utilizando además del áloe miel y alcohol (brandy o ron). 

ÁLOE FEROX


Su gel es muy rico en vitaminas, en sales minerales (hierro) y en muco-polisacáridos.

ÁLOE CHINENSIS


Con predominio de antraquinonas, muco-polisacáridos, minerales (calcio, magnesio y potasio) y vitaminas.

ÁLOE TOTAL:  áloes en sinergia


Un paso más en la ciencia del áloe: hoy se sabe que algunas variedades de áloe se complementan entre sí. La sinergia de algunas variedades hacen un producto más potente y eficaz. Combinando el Áloe Vera Barbadensis Miller con el Áloe Chinensis, Áloe Ferox y Áloe Arborescens, tenemos un ALOE TOTAL. 



Bibliografía consultada:


Aloe Vera – Neil Stevens – Sirio
Áloe Vera (guía práctica) – Iona Purtí – Vital
Aloe Vera:  la planta de las mil caras – Marié Morales – Tikal
Áloe Vera, el más poderoso remedio natural – Diane Gage – Edaf
Cómo cura el Áloe Vera – RBA
El gran libro del áloe – Alessandro Bassetti y Stefano Sala - Zuccari
El gran libro del aloe vera – Lourdes Prat y Teresa Ribó – Integral
Enciclopedia de las Plantas Medicinales – Oma
Guía de los Suplementos dietéticos – Iona Purtí – Integral
Guía de Remedios Naturales – Enrique Garza – Orvit
La planta de la belleza y la vida: Aloe Vera – Consuelo Palacios
Manual de las Plantas Medicinales – Gérard Edde -  Olañeta
Plantas Medicinales – Dedra Nuzzi - Obelisco



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