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viernes, 27 de julio de 2012

MATRIMONIO Y FAMILIA




¿Institución pasada 
de moda?

Según nos dicen las estadísticas, de los matrimonios españoles, un 60 % no llega a cumplir los 10 años. Y, si las cosas siguen así, en los próximos años, se “celebrarán” en España más divorcios que casamientos.

¿Qué está pasando a las parejas de hoy?, ¿ha dejado de tener sentido eso de “casarse” y de hacerlo “hasta que la muerte” las separe…?, ¿o es que hoy nadie es capaz de “sacrificarse” un poco para que un “proyecto en común” siga para adelante, aunque cueste trabajo?

La opción de vivir en pareja y en familia, indiscutiblemente, tiene muchas dificultades. Entre otras cosas porque, casi siempre, cuando decimos o acordamos ir a “vivir a dos” cada quien tiene “su idea” de lo que es el “convivir”… (compartir, con-comer, con-dormir, con-colaborar, con-estar). Y lo mismo pasa luego (si esa relación está abierta a hacer fructificar la vida amorosa que surge y resurge de una relación conyugal), cuando llegan al “ese mundo hogareño”  nuevos miembros para esa “familia”.




No es cosa fácil, porque el convivir nunca es fácil; pero menos si no era algo bien recapacitado y aceptado. Tampoco si, cada quien, se encuentra con unas necesidades (las suyas propias) que pueden hasta ni ser comprendidas ni aceptadas por los demás.


Así las cosas, después de unos cuantos años “aguantando” la realidad que no es lo que se había soñado años atrás, que una y otro ven que, además, sienten (ambos) que les impide ser quienes desean ser y seguir creciendo para serlo a cabalidad…, es fácil llegar a la conclusión de que lo mejor es decidir dar por acabada la relación. O lo que es lo mismo, romper.

Optar por irse cada uno por donde vino, o por algún otro nuevo camino que pueda haber aparecido…, posteriormente.



Ya está definido, etimológicamente: di-vorcio. Di, separación. Verto, dar la vuelta, girar… Se rompe la pareja no para andar enfrentados, sino para iniciar nuevas andaduras.

Y, con ello, surgen nuevos espacios de libertad, se recuperan algunos ya olvidados o perdidos; incluso se puede disfrutar mejor (por cada una, por ambas partes) de experiencias no valoradas suficientemente, en años atrás…

Pero, a su vez, quedan otros espacios vacíos. Son como sombras de “algo” que ya no está…, pero que sigue ocupando un lugar en la vida de cada uno de los miembros de la pareja rota (seguramente más en el caso de la mujer, siempre con su hemisferio cerebral derecho más desarrollado).

En realidad, llega el momento en que aquella, acaso olvidada, opción de vivir “en compañía”, de ser parte de una “entidad comunitaria”, vuelve a estar presente; si no tanto en las mentes o pensamientos, sí en el sentir, vitalmente.




Y surge la nueva “crisis”, la de ¡la soledad!

¿Qué hacer, por dónde tirar?

A cada lado de la cama vacía… surgen preguntas como ¿qué quiero hacer de mi vida?, ¿cómo quiero vivirla?, ¿en soledad?, ¿compartiéndola con otra u otras personas?



Y…
¿Pero qué es lo más fundamental…? ¿a qué tengo que renunciar y a qué he de comprometerme para lograrlo?

El discurso sobre la crisis de familia, no es nuevo. Pero hoy lo vivimos muy fuertemente porque, cuando hablamos de familia, ni siquiera sabemos de qué estamos hablando...
La realidad es que, junto a las familias-matrimonio, se dan las familias-pareja (desde la cohabitación de uniones libres), que dan origen a la familias consensuales, no conyugales.

En el contexto actual, ya no podemos hablar de “uniones de por vida”,  ni de “monogamia” ni de matrimonios abiertos a toda posible descendencia…


Vivir en pareja o en familia no es (no puede serlo nunca) lo que hacen los otros, ni siquiera lo que hicieron nuestros padres. Las reglas del juego pueden y deben cambiar. Porque el juego, aún siendo el mismo, no lo es. Porque los actores son otros, somos otros; también las circunstancias.



Hasta la fidelidad puede ser algo bien distinto para unos que para otros: hay quienes prefieren que sus cónyuges nunca le abandonen, aunque no les amen; mientras hay quienes consideran la fidelidad como el compromiso de estar siempre atento a la otra persona, aunque (aparte) busquen satisfacciones extra-matrimoniales (o como le queramos llamar).

Y hay quienes no quieren saber nada de “compromisos”, ni siquiera de pisos compartidos, sólo de “relación de pareja” ¡con derecho a todo! (cada quien en su casa…, abierta a recibir a la otra persona el día y hora que “haya acuerdo”), así no más…

Con todo esto..., el panorama cambia enormemente: efectivamente, el divorcio es una modificación de la monogamia y se opone tanto a su espíritu como la poliandria, la poligamia y el adulterio. La introducción del divorcio ha dado lugar a familias uni-parentales (la madre o el padre con los hijos) o multi-parentales (con hijos provenientes de matrimonios anteriores) y también uniones entre homosexuales (hombres o mujeres).

Actualmente, está bastante extendido y aceptado lo de las “parejas de hecho”.

De todos modos, el mal uso de las palabras, lleva a muchas CONFUSIONES y malos rollos.


Si queremos aclarar el “concepto”, creo que a la familia podríamos definirla como: un conjunto de personas con unos objetivos comunes y con unos lazos y vínculos afectivos fuertes, cada una de ellas con un papel definido, donde natural y normalmente aparecen los roles de madre, de padre, de hijos y de hermanos.

Pero, a mi manera de entender, se están confundiendo muchos conceptos y en muchos ámbitos. Un ejemplo claro es el del “casamiento” de los homosexuales. ¡Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a vivir como quiere! Y nadie (nadie) tiene por qué “meterse” dónde no le llaman...



Pero lo que tampoco podemos hacer ahora es esforzarnos por confundirlo todo. 

Y me aclaro:
Bueno, es verdad que muchas personas padecen “discriminaciones” por razón exclusiva de su preferencia sexual”, efectivamente los homosexuales y transexuales “merecen la misma consideración pública que los heterosexuales y tienen el derecho a vivir libremente la vida que ellos mismos hayan elegido”. Lo mismo (pienso) pasa con todas las “minorías”, que también habría que tener en cuenta... Y si queremos un país de iguales, no estaría de más llevar a cabo todas las modificaciones legales que sean necesarias para reconocer, en pie de igualdad, su derecho a casarse; con los efectos consiguientes en materia de sucesiones, derechos laborales y protección por la Seguridad Social.

Sí, hay que equiparar los derechos de las parejas del mismo sexo con los de los heterosexuales casados ¿y por qué no? Pero lo que no me parece adecuado, es confundir Matrimonio con casamiento. La institución matrimonial está (tiene que estarlo) abierta a la materno-paternidad. Si no, no es “MATRI-monio”. Casamiento sí: una mirada a la etimología de "casa" nos da una perspectiva general, un entramado inicial del término, y una sugerencia de cómo entender lo que se deriva de esta palabra (“casamiento” viene de casa).

Y “ser pareja”, optar por hacer la vida en compañía, siempre tiene que tener bastante (suficiente) de COMPLICIDAD.



Por eso, para acabar, pongo este poema:

Me gustaría ser
tu cómplice.
No siempre puede
hacerse el camino de la vida
sin nadie
que te acompañe.
Seguro que, alguna vez,
habrás notado
la soledad,
habrás sentido la necesidad
de tener alguien
a tu lado...
que te de la mano,
que te diga
una palabra cariñosa,
que te ayude
a llevar una carga
demasiado pesada,
quizá;
que te anime a seguir. 

Sí... puedes
contar
conmigo,
siempre conmigo.
Sábete
que siempre
estaré...,
para lo que necesites. 
Impertérrido. 

Pero es que,
además...
tengo
algo que decirte.
Algo que, para mí,
es importante:
yo también
cuento contigo...:

Quiero
que seas
mi cómplice.


                  José-María Fedriani



13 comentarios:

  1. Sabes lo has expuesto muy bien, pienso que el problema está en que las sociedades han evolucionado, hemos, pero no del todo, seguimos manteniendo costumbres arcaicas. Queremos hacer encajar nuevas formas de convivencia y nuevos modelos de familia en moldes obsoletos que no son aptos para ellos

    Un beso

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  2. A veces nos perdemos en detalles diminutos y hacemos un gigantesco drama. Querer a alguien no puede ser yo, yo y mis propios pensamientos sino algo entre 2 parecido a sonreír, escuchar al otro... nadie merece volver a una casa vacía al caer la tarde *espero que no os suene a topicazo retórico.
    Valiente reflexión, José Mª, saludos

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  3. ¡Bueno, ante todo, buenas noches y bendiciones a todos! Creo que España merece otra oportunidad como Nación y creo que van a lograrlo, con austeridad y tesón.
    Bien, quiero opinar sobre el tema principal : la vida en matrimonio.
    Es una tendencia en el mundo que la gente se junte porque está sola. De allí surgen uniones que pueden ser duraderas o no. Lo cierto es que hay un mezquino sentido de lo que es compartir – todo se traduce en eso – ; luego aparecen los reproches y las desavenencias, los insultos, la violencia y el fin de la pareja.
    La gente joven construye ideales de vida a partir de pobres proyecciones de la vida real pero no se compromete a construir un castillo con sudor y sacrificios a largo plazo.
    Construyen una unión de cuerpos y bostezos, de orgasmos y gemidos, ¡nada más!
    Luego el resultado está a la vista.
    Una pareja debe tener en claro que la vida es variable en cuanto a la situación que les toca vivir a cada miembro; que las situaciones nunca serán las pensadas y que habrá momento difíciles; que el ánimo puede decaer y la lucha por salir adelante sea despareja. Deben meditar sobre el asunto previo al matrimonio y no repetir errores que cometieron los progenitores. Esto es algo loco, pero racionalmente posible, el sexo no es TODO. Si la pareja cree que mientras el sexo prime vivirá la chispa del amor está frita. La pareja debe estar preparada para sortear cualquier obstáculo y COMPARTIR y ¡nunca competir! entre ambos.
    El amor entre miembros de una pareja debe privilegiar la unión y esforzarse por lograrlo, día a día.
    ¡En eso consiste el matrimonio!

    MI OPINION

    saludos a toda la platea

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    1. Valiosa opinión, rica aportación al tema. Gracias.

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  4. wowww ! exelente tu blog. Pasaré seguido a verte.
    Un abrazo !!!

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  5. Amigo José Maria, ótimo tema e bastante atual, não somente na Espanha, como aqui no Brasil também. Aqui ocorre o mesmo, há mais divórcios que casamentos e penso que isso se deva a própria sociedade. As pessoas parecem fazer apologia à separação, ao invés de apoiarem aos casais a lutar por suas famílias parecem incentivar que as abandonem, como se este fosse o caminho mais fácil. Muitas pessoas se divorciam ainda amando seus cônjuges, simplesmente por não quererem ser flexíveis em algum momento, por não quererem dar o braço a torcer em alguma questão, enfim, separam de seus cônjuges por causa do ego/orgulho. Sempre entristeço quando fico sabendo que algum casou se separou, pois sempre penso que deveriam lutar mais, lutar para a família permanecer unida, a família que é nosso bem maior! Fuerte abrazo! Queda con Dios! Me gusta tu blog, muy bueno leer lo que escribes! Hasta!

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  6. Pues sí, hablando de problemas en la pareja, la verdad es que el divorcio es una buena solución, siempre mejor un divorcio a tiempo a que se llegue al maltrato y la violencia.

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  7. ¿Y que pasa si mi mujer me pone los cuernos? ¿le doy el divorcio? NO, lo que se merece es un buen castigo, no dejarla que se vaya con el otro con toda la libertad del mundo!!! ¿como va a ser eso? NUNCA

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    1. Lo que pasa… si “tu” mujer te pone los cuernos es que tienes que ¡aprender a torearlos!

      Puede ser que se merezca un castigo, pero ya la vida se lo dará, no te preocupes.

      Pero pensar que el divorcio es como un premio a su infidelidad, me parece un razonamiento un tanto retorcido.

      Si tu mujer te pone los cuernos, pienso que es que tú eres tan responsable o culpable como ella, de la situación a la que habéis llegado: si ella está buscando algo fuera…, es que no lo encuentra en casa ¿no te parece?

      Yo siempre he pensado que los celos son una enfermedad. Lo que hay que poner, en una relación, para que vaya bien es mucho “celo”, para que siempre esté viva. Hasta es posible que sea a ti a quien hay que “castigar” (¿o acaso es eso lo que ella está haciendo?).

      Y si es que te buscaste, para mujer, a una que es una golfa (acaso lo piensas), también la culpa es tuya: ¿qué buscabas en ella?, ¿acaso te gustó, de ella, la mucha marcha que tenía?, ¿y qué si, ahora, no sabe frenar?, ¿o buscaste una mujer formalita, de esas que nunca han roto un plato?

      Pues…, ya sabes ¡atente a las consecuencias! Y si aquello que visteis el uno en el otro ya no existe (o no funciona) ¿qué empeño tienes con seguir manteniendo esa relación?

      ¿Para qué, por qué mantener situaciones en que no llevan a vivir disfrutando de la existencia, sino a soportar esa “relación” que ya desagrada y molesta?

      Piénsalo bien. Porque si lo que te pasa es que te sientes dolido porque te han herido en tu “ego” de “machito”…, va siendo hora de que te analices profundamente…, no sea que (aún) no eres tan hombre como pretendes aparentar (presumes de lo que careces).

      El hombre adulto es el que mantiene su promesa de amor por encima de cualquier contratiempo o inconveniente, y es capaz de perdonar ¡hasta el infinito! los errores ajenos.

      Podíamos seguir hablando…

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  8. Yo he caído en las estadísticas que mencionas al principio 2 veces... pero no hago dramas, un matrimonio es bueno mientras dura y es bueno y si deja de serlo se acaba... pensar que todos somos seres maduros es absurdo y como en todo, amistad, socios, política... si dos personas no son capaces de dialogar, la magia se rompe...

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  9. No sé si lo he entendido bien, pero quieres decir que si yo que no puedo tener hijos por un problema físico y mi novio y yo queremos vivir juntos con contrato civil de por medio, no seriamos un matrimonio, solo estaríamos casados? Y si adoptáramos hijos? son acaso los hijos o la intención de tenerlos la diferencia entre un termino y otro?

    Un saludo

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  10. Muy interesante tu post.
    Claro que es dificil el tema, es dificil el matrimonio cuando la convivencia desgasta el amor, el romanticismo, y tantas cosas, que el ritmo de la vida actual nos hace llegar a eso; creo que lo posible es tratar de que haya armonía y comunicación.
    Muy bonito tu poema, ambos complices... Besos

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  11. Muy bonitas todas esas ideologiaza de una izquierda centrada. Pero no son prácticas, así como la extrema derecha tiene su desequilibrio en la balanza así la extrema izquierda que domina ideológicamente a Occidente, sobre todo Europa. La esta llevando a una realidad; donde los heterosexuales ya no se quieren comprometer con el matrimonio ni tener hijos, y donde los homosexuales se quieren casar y adoptar niños.

    A eso se le llama un mundo de patas arriba o de cabeza. Será muy interesante ver en el futuro la combinación de baja tasa de natalidad y la destrucción de la familia heterosexual a que clase de sociedad se va a llegar y que futuro puede tener una sociedad así.

    Las sociedades fuertes y prosperas son las que están educadas a sacrificarse por el bien de la comunidad. Esta ideología de izquierda de “has lo que quieras y vive como quieras” Pues veremos en que resulta.

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