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martes, 17 de septiembre de 2013

SEPTIEMBRE, COMO CADA AÑO...


El final del verano…


Normalmente, con menos “obligaciones”, hemos tenido más tiempo para pensar (sobre todo, y precisamente, sobre esas cosas en las que menos lo hacemos cotidianamente). Así, ahora, al final del verano, nos encontramos con la cabeza llena de “ideas nuevas” (o, acaso, viejas ideas… pero renovadas); hasta puede que con algún “proyecto” por delante. Y, todo ello, es un aliciente para vivir con gozo el curso nuevo que se nos abre al paso y se queda, incrustado, entre las hojas de nuestra agenda…

 

Esta vez se llama “Curso 2013 - 2014”, para el mundo estudiantil y para algunos profesionales; para otra mucha gente, simplemente es lo que queda de año 2013 (con su veranillo, otoño, invierno… de membrillos, hojas caídas, lluvia, frío…); siempre: “vuelta a la normalidad”.

Y, ¿por qué no reconocerlo?, tiene sus aspectos positivos:

Hasta para quienes, como norma, hemos odiado “las normas”…, llega un momento en nuestras vidas (¿será la edad, la experiencia, la sensatez quizá?) en que vemos las ventajas que tienen las “rutinas”.

Al llegar septiembre (más que nada pasada la fiesta de la Virgen de los Dolores, o sea el día 15), nos encontramos con “la vuelta a la normalidad”. Que no es, ni más ni menos, que el reencuentro con lo cotidiano, con las rutinas de todos los días (y no las nombro, que ya cada quien se las conoce perfectamente). Pero… ¡qué bien sienta dormir en la propia cama, saber donde está cada cosa y etcétera, etcétera!

Igual que colegiales, sentimos tener que olvidar los hábitos del verano, llenos de encanto y diversión, de juegos, helados, noches largas… Todo esto, claro, si no hubo mucha “tarea atrasada” y doble esfuerzo de recuperar el tiempo perdido o mal aprovechado del curso anterior: para mí, nunca lo olvidaré, era la absurda tarea de estudiar en verano “Geografía e Historia”, pues ¿para qué saber dónde están esos ríos que yo nunca iré a ver…, o lo que sucedió hace siglos, cuando yo aún no vivía, con acontecimientos que nada tenían que ver con mi vida por venir?, me preguntaba yo en Bachillerato y luego ¡el inglés! ¿para qué si yo no pensaba ir (y de hecho no lo he hecho) a Inglaterra (esa tierra llena de piratas odiosos) ni a EEUU (donde están los inventores de la Coca-Cola y las patatas con sabor a ajo)?

Pero, de cualquier manera, estos meses fueron diferentes y, seguro, que nos trajeron experiencias dignas de no ser olvidadas.

 

El Dúo Dinámico nos cantaba:
El final
del verano
llegó,
y tú partirás.
Yo no sé
hasta cuando,
este amor
recordarás.

Pero sé
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré.

Dime dime dime dime amor
dime dime que es verdad
lo que sientes en tu corazón
si es amor en realidad.
Nunca nunca nunca nunca más
sentiré tanta emoción
como cuando a ti te conocí
y el verano nos unió.

El final
del verano
llego,
y tú partirás,
Yo no sé
hasta cuando,
este amor
recordaras.

Pero sé
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré,
nunca yo
olvidaré.




 

Pero, después del verano… también nos llegan días nuevos de encuentros y reencuentros (que ya echábamos en falta el trato afable con otras personas, acaso muy queridas y apreciadas) ¿verdad?
Y, esto (creo que siempre es bueno pensar en positivo) es con lo que nos tenemos que quedar: LA VIDA SIGUE Y ¡NOSOTROS ESTAMOS EN ELLA!

 



 

4 comentarios:

  1. Ah, si!!! el primer verano que mis hijos no arrastran pendientes, una liberación y un verdadero disfrute de las vacaciones para toda la familia. Ahora vuelta a la rutina, 2013-2014, allá vamos....

    Saludos Calados.

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  2. Las vacaciones terminan, pero empieza un nuevo ciclo, más intenso si cabe: nuevas experiencias, novedades, responsabilidades, etc. A mi me gusta siempre empezar nuevas etapas, sería aburrido estar siempre ociosos o siempre trabajando, cada actividad marca su tiempo.
    Me ha gustado este post, tan natural como la vida misma.
    Gracias por seguir mi blog.

    un saludo
    Rosa.

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  3. Las vacaciones terminan, pero empieza un nuevo ciclo, más intenso si cabe: nuevas experiencias, novedades, responsabilidades, etc. A mi me gusta siempre empezar nuevas etapas, sería aburrido estar siempre ociosos o siempre trabajando, cada actividad marca su tiempo.
    Me ha gustado este post, tan natural como la vida misma.
    Gracias por seguir mi blog.

    un saludo
    Rosa.

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  4. Desde el otro lado del mar vengo a visitarte, pertenecemos a pueblos con algunas diferencias costumbristas, por eso leo para conocer y espero que los proyectos vengan muy bien y las nuevas ideas pueblen tu mente.
    Un cordial saludo.

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