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viernes, 30 de agosto de 2013

ASÍ ES


PREMIOS A LA PAZ

Llevo días pensándolo: tenemos a todo un Nobel de la paz que ama la guerra… ¿o es que las empresas millonarias que de verdad gobiernan en EEUU le exigen que se decida ya a favorecer la guerra…?

Yo hace ya bastantes años, como unos cuarenta años quizás, que pienso que en esto de las guerras hay una causa-efecto innegable: cuando hay mucho interés en “vender armas”… se promueven conflictos bélicos y… ¡el mercado queda abierto!. Si hay “suerte” (o lo contrario, según se mire), pueden salir afuera todos los excedentes de “mercadería” (hasta las ya obsoletas).


Pero ¿y cómo se hace eso?, ¿cómo se promueve una guerra? Pues igual que un incendio forestal: se lanza una colilla o un trapo ardiendo… y  ¡ya tenemos fuego!

Así es la cosa, ni más ni menos:



El actual presidente de EEUU, Barack Obama, considerado como el mandatario más antibelicista de la historia del país, está posibilitando que su mandato sea el más rentable para la industria armamentística, tanto dentro como fuera del país. El sabe que el negocio de la venta de armas es necesario para la crítica situación de la economía norteamericana, donde la producción de armamento es su principal motor… La venta de armas, ¡es el negocio más floreciente de EEUU!

Las guerras son caras para el gobierno, pero es que ¡hay muchos intereses creados!

Y casi todo el mundo sabe que en estos “sistemas democráticos” que tenemos, quienes de verdad gobiernan son aquellos “entes potentados” que financian las “campañas electorales”..., siempre a cambio de que la política que se desarrolle (no la que va escrita en los programas electorales, sino la que de verdad se ejecute) les beneficie.



Por eso (me arriesgo a creerlo), en los últimos años, con Obama de presidente,  Estados Unidos ha vendido más armas al extranjero que nunca. Así, por ejemplo, el gran fabricante Smith & Wesson ha disparado sus ventas en un 44%.

Las guerras son necesarias para los EEUU: las exportaciones estadounidenses (que suponen casi un 78% del mercado mundial), hace que,  sin duda, la venta de armas sea el negocio más rentable para la Administración Obama en estos tiempos de crisis.

Paralelamente, todo esto, ahora que estoy a punto de sacar a la luz un libro en que trato bastante el tema de la armonía y la paz, me plantea el dilema de ¿a quienes, por qué se conceden los Premios Nobél de la Paz?



En teoría, el Premio Nobel de la Paz es entregado anualmente por el Comité Nobel Noruego "a la persona que haya hecho el mejor trabajo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos así como la participación y promoción de congresos de paz…".

Pero (una vez más) ¿no estará esta elección también un tanto politizada?












¿Hasta dónde (por poner algunos ejemplos)  Rigoberta Menchú, Jimmy Carter, Mikhail Gorbachev, Kofi Annan, Desmond Tutu,  Barack Obama,  o la Unión Europea recibieron el galardón sólo por “su contribución a un mayor beneficio a la humanidad…”

Bueno, ojalá que todas estas personas o instituciones sí que hayan aportado algo importante y puedan seguir siendo ejemplo, para mucha gente, de que un Mundo Mejor, con las aportaciones de la buena voluntad de tantas personas (aún anónimas), sea posible.  



sábado, 24 de agosto de 2013

INTIMIDAD



RIZOS DE MAR


Mi mar está
esperándote…
¿vendrás?

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Amanece…
Después de la noche
y la  tormenta.
Siento
llorar el alma
por tu ausencia.
Tengo esperanza.
Porque, al fin
ha amanecido.
Huelo
a ti…


««»«»«»«»««»«»«»«»»


Salta
la espuma
blanca.
Salta
en olas azules.
Grande
es la mar.
Y en ella, grande es
el reflejo
de Quien la creó.


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Sirena mía,
te quiero
más
que a mi ser.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

Eres
la esperanza
de mi vida.

Porque espero encontrarte sigo navegando,
aún perdido,
en el mar de la vida.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

En ti me fijo,
para no perderme
en la noche:
eres el faro
de mi navegar.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

Eres
en mi noche,
como un oasis
de luz.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

No tengo otra
razón de ser
que no seas tú.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

Eres
mía.
Toda
mía.
Mía,
porque,
siendo
yo
todo
tuyo,
estás
conmigo.

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De mi mar he
nadado
hacia tu azul.
Y ahora,
vivo
por ti
más que por mí.

««»«»«»«»««»«»«»«»»

Hoy
mis olas
contra tus olas
han roto.
Y ahora,
mis olas
y las tuyas
son
de un mismo mar.

««»«»«»«»««»«»«»«»»


(tomados de mi libro “océano íntimo – canción de amor y mar”)

jueves, 1 de agosto de 2013

PARA LEER JUNTO AL MAR

MARGARITA  Y  SUS CABALLOS

 Margarita vivía, desde niña, con sus padres justo junto a mar. Sí, vivía todo el año en contacto permanente con la arena y el agua azul, con la brisa marina y rumor de las olas...; pues sus padres tenían un restaurante y un hostal en la playa.

Los padres, Juan y Gloria,  habían tenido, durante su juventud, una vida muy movida, de muchos viajes y mucha actividad; pero llegó un momento en que, después de un problema grave de salud de ella, decidieron cambiar de estilo de vida. Liquidaron sus negocios y compraron esta finquita en la costa: aunque tenía algo de arbolado, no era finca de cultivo; el dueño anterior se había dedicado a la cría caballar.


Al comprar el terreno no sabían exactamente a qué se iban a dedicar, pero lo que sí estaba claro era que a Gloria le encantaba el mar y a Juan leer y escribir... Pero como los días son largos y hay algo en que dedicar las horas, además de que el caserón era tremendo, pensaron lo de poner algo de restauración y dedicar algunas habitaciones para acogida de huéspedes..., con lo cual resolver la tercera necesidad vital de Juan: la de relacionarse con la gente, la de hablar...



En la época de más turismo, Margarita siempre ayudó o como camarera o en el arreglo de las habitaciones; pero como era muy inteligente, sus padres lo querían y las circunstancias se lo permitían, ella estudió Filosofía, mientras iba a clases de Danza, cada semana, y por aprovechar las horas libres que pasaba en la ciudad, también realizó un curso de Masaje;  luego hizo Arte Dramático.


A montar a caballo, Margarita había aprendido a montar sola; bueno con las orientaciones de su madre que ella si que aprendió en una Escuela de Equitación cuando era jovencita. Por cierto que, durante años la llamaron Lady Godiva, por lo reivindicativa que era y por lo partidaria y defensiva que era del nudismo, de disfrutar integralmente del aire, del sol, de todo lo que la madre Naturaleza nos regala...


Inicialmente, los padres de Margarita vendieron bastantes de los caballos que había en la finca, pero con los años, habían ido naciendo nuevos potrillos que mantuvieron. De entre todos, hubo una yegua blanca que fue la que cautivó a Margarita y se la quedó para ella...

Así es que, llena de satisfacciones y viviendo rodeada de un entorno de lo más natural, vivía Margarita con sus padres. Cada mañana, madre e hija, se iban a la playa a hacer gimnasia aeróbica. Luego, muchas veces, las dos montaban a caballo, paseando por la orilla del mar...; aunque, poco a poco, la madre, tuvo que ir reduciendo el tiempo de sus trotadas.



Margarita,  como era muy activa, y además le apetecía montar más tiempo de lo que lo hacía con su madre, empezó a organizar paseos a caballo por la playa con los turistas y también daba algunos masajes a los clientes que se lo solicitaban.  Y como lo hacía muy bien, sus masajes se hicieron famosos y había gente que iba allá buscando “esos masajes maravillosos que da la chica de los caballos”. Esto la mantenía entretenida y gozaba de un muy buen estado físico y psíquico.

Un día, Margarita se despertó pensando que le gustaría hacer algo diferente.


Se había dormido con los ojos cargados de estrellas, ya que la noche anterior había estado mirando al cielo con su madre. Había sido una noche clara de noviembre, de esas que lucen las estrellas a millones... Y había conversado con su madre: ella le había ido contando las tantas ilusiones de su vida, de cómo unas se habían hecho realidad, de cómo otras nunca fueron posibles, por las circunstancias, por los miedos, por su enfermedad...

Ahora, esta mañana, Margarita tenía ganas de correr, de gritar, de trotar y galopar hasta perderse en la distancia...



Y así lo hizo. Dejó una nota diciéndole a su madre que se adelantaba en su paseo por la playa, se puso su mono blanco y cogió su blanca yegua. Se dirigió, trotando despacio, hasta los acantilados. Ahí se paró, se sentó sobre una roca y estuvo observando cómo el sol, palmo a palmo, se elevaba y distanciaba del horizonte, mientras la yegua parecía que, en solidaridad, escuchara las olas del mar...


Luego, sin quitarse la ropa, se acercó al agua, se lanzó, gritó, se metió hacia dentro peleándose con las olas, nadó decidida hasta sentirse perdida entre las olas, viéndose parte del mar, o quizás sintiéndose un delfín...

Después de un largo rato que, en absoluto, podía ser consciente de cuanto tiempo había sido, salió del agua y, así, mojada, se montó en su yegua que le esperaba en la orilla.


Galopó y galopó. Con su ropa mojada pegada al cuerpo como la misma piel, sentía la brisa que le abrazaba... No pensaba, se sentía feliz, pletórica, llena de vida...  Pero, a su vez, pensaba en la charla con su madre la noche anterior: “Sí, tienes que tener claro lo que quieres en la vida para que cada uno de tus días te llenen de gozo, para que nunca te falten las ganas de vivir...”


Llegó hasta las ruinas, las bordeó, regresó el camino desandado... Pero antes de dirigirse a la casa, se echó en la arena... Volvía a pensar: “los tiempos han cambiado, pero hoy existe mucha gente, sobre todo mujeres que, aunque legalmente tengan voz y voto pero sus vidas son de sumisión o miedo y, aunque muchas veces trabajan más que los varones, pocas veces alcanzan una calidad de vida suficientemente digna..., de acuerdo al esfuerzo que realizan cada día para salir adelante...”


Así quedó dormida. Y soñó...

Soñó que hacía algo por mejorar la sociedad en que vivía... Se imaginaba que era Lady Godiva, que reivindicaba la justicia para la gente...

Y se preguntaba cómo... Y lo iba viendo claro:  Ahora impartía clases, estaba de profesora en una especie de Granja Escuela. Sus alumnas y alumnos eran madres solteras, mujeres maltratadas, con sus hijas e hijos... Ella, junto a su madre, regentaba el Centro...

Al despertar estaba como iluminada. Tenía muchas ideas claras...


Se dirigió a su casa, le contó a sus padres el sueño, que por el camino había ido madurando como un proyecto posible y realizable...

A los dos les gustó la idea...

Y, entonces, ella dijo:

-         ¿Y por qué no?
-         Pues no hay motivos para decirte que no...
-         Entonces... ¿nos lanzamos?
-         Venga, nos lanzamos.
-         ¿De verdad me ayudaríais?
-         Claro, la idea es perfecta (añadió Gloria).

Y como, en verdad lo tenían todo para poder hacer realidad este sueño; que, de alguna manera, la idea tenía mucho que ver con los sueños no realizados de su madre..., pues ¡la pusieron en marcha!.



Ello les dio muchas razones para ser felices cada día, mientras hacían el bien a muchas personas que merecían vivir de una manera mejor.

Estaban haciendo realidad un sueño.... El de ser felices haciendo felices a los demás.



                                                          José-María Fedriani 
                                                      (del libro "DESDE EL ALFÉIZAR")