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lunes, 24 de noviembre de 2014

LACRA INACEPTABLE


¡¿POR QUÉ?!

El 25 de noviembre fue declarado día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el 1er Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981.

En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico y la violación y el acoso sexual a nivel de estados incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas.
 

Se eligió el  25 de noviembre, para conmemorar el violento asesinato realizado a tres hermanas, Patricia. Minerva y María Teresa Mirabal, que eran activistas políticas, y por eso fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960,  por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo, en la República Dominicana y, luego, sus cadáveres destrozados fueron echados al fondo de un precipicio.
 

Para el movimiento popular y feminista de República Dominicana históricamente estas mujeres han simbolizado la lucha y la resistencia.

En 1999, la ONU dio a esta fecha carácter oficial, siempre con el propósito de concienciar sobre este repulsivo hecho que no ha dejado de repetirse día tras día.

Estamos en 2014 y esta locura no tiene solución. Dicen los datos (conocidos) que cada 18 segundos una mujer es maltratada, en algún lugar del mundo. Y (es lo más triste) en la mayoría de los casos es de manos de sus parejas.
 

El machismo es una lacra intolerable. Y lo peor de todo es que está tan metido en muchas de las culturas que imperan por el mundo, incluso la nuestra occidental. Hombres y mujeres somos iguales en dignidad y derechos.

Haber nacido hombre o mujer es una circunstancia tan nimia que, en absoluto, somos diferentes; sólo nos lleva a ser complementarios, mutuamente atrayentes… ¡como polos de un mismo imán!
 

Buscar muchas diferencias es lo mismo que establecerlas, pues casi todo lo que nos distingue es más cultural que biológico (algunos cromosomas y una hormona, poco más).

Ciertamente hay unas características que nos hacen no ser del todo iguales-iguales. Y es en esa “diferencia” en lo que nos “com-pletamos”. Y es eso lo que nos hace atractivos a unos y a otros. También, seguramente, por las características intelectuales de unas y otros. Y no podemos decir ni que ellas sean más inteligentes que ellos, ni al revés. Porque todo depende del rasero con que nos midamos los varones, las midamos a ellas o viceversa. Las mujeres suelen ser más emocionales, más sensitivas, más intuitivas, más cercanas y misericordiosas, quizás más crédulas; a la vez que más capaces de “globalizar” e inter-relacionar todo lo que sucede en sus vidas. Mientras que la otra mitad de la humanidad vamos por la vida racionalizándolo todo, comprobándolo todo, no fiándonos ni del teorema de Pitágoras y, desde luego haciendo de nuestra vida un montón de “departamentos” en los que situamos cada una de nuestras actividades, sin que (como norma general) converjan las unas con las otras (el trabajo, la familia, las aficiones, etc. tienen su espacio y su tiempo determinado), nada tiene que inter-actual sobre otra faceta de la vida.

Seguramente por los “roles aceptados”, a ellos les cuesta más trabajo aceptar la madurez. Y es fácil encontrar “niños” (muy inmaduros) en cuerpos de hombres de edad bastante avanzada.

Las chicas maduran antes, bastante antes; si bien, tantas veces, maduran antes de lo que les correspondería, obligadas a hacerlo (como manzanas arrancadas del árbol antes de tiempo).
 

La inmadurez los lleva, a ellos, a ser más intolerantes, más fanáticos y agresivos, más obsesivos, incluso. La madurez las lleva, a ellas, a ser más generosas, más complacientes, más dispuestas a relativizar muchas cosas que no son tan importantes. Podría decirse que son inteligentemente más prácticas. Aunque también (no se puede ocultar) muchas veces lloran o se vuelven locas por nimiedades.

Y aquí es donde se agarran algunos, muchos (también algunas, bastantes) para considerar que hay, por ejemplo, trabajos que no son propios de mujeres y sí de hombres; o lo contrario, quehaceres que son los que corresponden a las mujeres y no a los varones. ¿Empezará aquí el machismo?

De machistas es pensar que los hombres podemos volver la cabeza para mirar el culo a las mujeres que se nos cruzan en el camino, pero que ellas no pueden hacer lo mismo cuando ven a un tío bueno…

Y de machistas es enfadarnos cuando la que es mirada es esa mujer que, acaso, consideramos “de nuestra propiedad”…

Hay mucha gente (hasta mujeres) que no acepta tener una jefa en el trabajo o que prefieren ser tratadas por un ginecólogo o tocólogo antes que con una doctora de la misma especialidad. ¿No es esto machismo?

Sin embargo también existen hombres (como es mi caso) que preferimos ir a la estomatóloga antes que al dentista; o que, alguna que otra vez, nos encanta ir a una peluquera en vez de dejarnos cortar el cabello por el peluquero de siempre. ¿Por qué no ser atendidos por quien, acaso, lo hace con más delicadeza y semejante profesionalidad?
 

Creo que, muchas veces, aunque no lo queramos reconocer, hacemos violencia hacia la mujer (¡contra tantas mujeres vamos!), cuando actuamos marcando unas diferencias que no son justas, limitando lindes que ya no existen y que no debieran haber existido nunca.

Ojalá, cada año, el 25 de noviembre, celebramos el día Internacional contra la Violencia hacia la mujer, avancemos hacia una sociedad más armónica y equilibrada; en la que mujeres y hombres nos sepamos compañeros.




Y, para acabar este post, un poema:
 
Vamos,
amiga;
la realidad no es otra
que la nuestra:
que ésta que tenemos
por delante...
La vida nos ha puesto,
a ti y a mí,
tan cerca,
tan coincidentemente cercanos,
que tenemos
que aceptarnos compañeros...
y comprender
que este encuentro
es, verdaderamente,
una invitación del Cielo
para que nos cojamos de la mano,
o acaso entrelacemos nuestros brazos
y, juntos,
vayamos por la vida
a andar esa aventura
que, abierta,
nos espera...
 

(del libro “El Hemisferio Olvidado”
que tengo escrito junto a Blanca G. Reillo)



4 comentarios:

  1. Es una lástima que no ha cambiado mucho en el siglo 21, la violencia contra las mujeres y las niñas no es ni mucho menos.
    Creo que esto es todavía una forma weter. Despertar tales días internacionales que un día "atención", a la mañana siguiente es volver historia y la vida no se ve afectada.
    saludos

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    1. Es mágnifico con la sensibilidad y realismo que tratas este cáncer que padece la sociedad de la violencia de género. Me has llegado al alma. Aunque no es mi caso, toda la sociedad tiene que manifestarse con insistencia y masivamente para que se pongan más y mejores medios. Y conste que estoy en contra de todo tipo de violencia, sea a hombre o mujer, pero que desgraciadamente al colectivo femenino es infinitamente más frecuente y cruel.

      Gracias, José María, por tu aportación y sensibilidad en éste y todos los días.

      Afectuosamente.

      Mari Carmen.

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    2. Gracias también a ti, Mari Carmen.

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    3. Lástima. Y lo peor es que no parece que el problemazo vaya a tener pronta solución. Pero no perdamos la esperanza, es una batalla a ganar.

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