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viernes, 30 de mayo de 2014

CONFESIÓN ABIERTA (DESDE MI ESCRITORIO)


Grandes satisfacciones

Verdaderamente es una satisfacción (para quienes escribimos) ver como nuestro quehacer literario llega a la gente y, después que disfrutan viendo y leyendo nuestros racimos de palabras, lo agradecen (con unas palabras amables, acaso con una sonrisa…).









Ya he dicho, alguna vez, que aspiro a ser feliz haciendo felices a los demás y que una manera de hacerlo es ofreciendo mis escritos: toda esa colección de cosas que puedo ofrecer para que alguien las pueda leer y luego contar, si llega el caso.








Para mí estar, en cada oportunidad que tengo,  en la Feria del Libro, compartiendo mis escritos y poemas…, abiertos siempre a entablar un encuentro personal, acaso una interesante conversación…, es tan gratificante que, sinceramente, puedo decir que no me cansa hacerlo. Hay quienes me han llamado “incombustible” y yo quisiera responderles: la vida es incombustible y, para mí, estar en contacto con personas que buscan crecer y ser mejores es algo que me hace crecer en la esperanza, me hace poder seguir soñando que el mundo no sólo puede, sino que ya va para mejor, me da vida.








Desde que he retomado mi afición por la escritura, tengo que reconocer que ha habido varios libros con los que he ofrecido lo mejor de mí mismo y, junto a ello, he comprobado que el público me ha agradecido que yo les haya ido invitando a conocer mis “Claves de Vida”, mis relatos “Desde el Alféizar” (un super-ventas en la FLS del año 2013) y mi último “Grandes Regalos”, etc.








Ojalá que mis libros den, motivos para sentir el gozo de vivir a mucha gente.








Con ello yo estoy recibiendo  ¡tantas satisfacciones!










¡Gracias!


domingo, 11 de mayo de 2014

OCURRENCIA TEOLÓGICA (EN BROMA Y EN SERIO)


PECADOS DE MUJERES
Y HOMBRES (*1)

Según narra la Biblia (en los capítulos 2 y 3 del Génesis) que cuentan la historia de “la caída”, puede parecer que Dios es un tramposo…, que pone a prueba al hombre (varón y hembra) poniéndole delante un fruto muy apetitoso y prohibiéndoles comerlo. Como si de un guardia civil (de los que nos encontramos en las carreteras) se tratara (esperando ahí, pendientes, medio ocultos, para pillar alguna infracción y poner una multa). (*2)

Yo pienso que la narración está escrita por alguien que no supo entender bien lo que es el Amor (con mayúsculas). Pues si Dios crea al hombre (a la raza humana) con unas apetencias y le da posibilidades de satisfacerlas, no es para “pescarle infraganti”… y multarlo.

Quizás que Dios lo que quería advertir al ser humano es que (por su grandeza e infinitas posibilidades) tiene el peligro de creerse Dios y poner “normas” a la vida, por su cuenta. Y esto sí que es un gran error.
 

La Vida, regalo del Dios de la Vida, tiene ya su “norma” escrita en sí  misma: lo que es, es como es; lo que no es, no puede ser (y, además, es imposible).

No es propio (pienso yo) de un Creador-Padre hacer cosas que son “malas” para sus hijas e hijos.

A lo mejor de lo que se trata, si queremos leer con otros ojos el relato, es que no podemos pretender ser como Dios, pues no lo somos (por lo menos, de momento; que dirá un amigo mío); más bien somos seres “caducos” y nos podemos equivocar (¡hasta setenta veces siete en un trimestre!) y, además, estamos limitados por el espacio y el tiempo para siempre (mientras estemos “destinados” en este mundo, en el que todo “se mide” con sus propios parámetros: metros, kilómetros, horas, semanas, etc.).
 

Pero, mientras estemos aquí (precisamente), ¡comamos y bebamos! Que lo que es obra de Dios, del Creador, está para que lo disfrutemos (es lo que leemos en la narración de la creación en capítulo primero del Génesis). Con alegría y gozo.

Es la serpiente, no Dios, quien crea el motivo de pecado; al decirnos: ¡podéis ser como Dios! No es comer la manzana, es la intención con la cual se come… Es querer alcanzar lo que no corresponde al humano. Y ese es el error. Dios les advierte que si comen del árbol del bien y del mal, morirán; la serpiente les dice que "serán como dioses"...

Hoy, a eso se le podría llamar “a-teismo”. O sea: llegar a pensar egocéntricamente “yo paso de Dios”, porque me creo más que Él. Y ese error (de soberbia supina) sí que nos puede llevar a la perdición. No es comer de lo bueno que tenemos en el paraíso…, sino hacerlo de tal manera que tengamos más norma que nuestro “egolatrismo”. Y ¡ojo!: es el orgullo, la soberbia, la prepotencia… el origen de todos los demás males y pecados y desórdenes. Seguramente por eso se ha llamado siempre “pecado original” (no es comer una manzana “prohibida”, sino creerse más que nadie; incluso más que Dios).
 

Quizá de lo que se trata (para vivir siendo felices, sin miedos, con alegría) es de ser limpios de corazón y, humildemente, seres humanos (que es lo que somos) viviendo muy agradecidos de haber recibido ¡tanto Don!, de ese Padre-Madre de la Vida que tanto nos ama.

Y (después de esta reflexión tan “piadosa”), para acabar, parece que lo que pega, ahora, es decir “amén”.
 



 (*) No pongo primero a mujeres porque piense que las mujeres sean más pecadoras, sino porque en el “arte de pecar” parece ser que fue ella la que inició la dichosa aventura…

(*) Y tampoco quiero decir que siempre sea así, pero es lo que piensa mucha gente.