Páginas vistas en total

miércoles, 22 de abril de 2015

JUSTIFICACIÓN


RAZONES…

Hace unos años, unas personas que se dedicaban al mundo de la venta en red y a dar cursos de mercadotecnia, me sugirieron que escribiese relatos e historias que sirvieran como material de apoyo a personas que, como ellos, se dedicasen a preparar, orientar, patrocinar y entusiasmar a otra gente que quisiera introducirse en el arte de comerciar.

Más recientemente me he encontrado con, hombres y mujeres, quienes me han pedido que, por favor, publique algo sobre las técnicas que yo utilizo a la hora de “conquistarme” al personal para que me atienda y crea que merece la pena atender mis sugerencias de adquirir aquello que yo le ofrezco.

Por eso, pretendo que este libro sea un “activador” potente para tantas personas que quieren conocer esas “leyes” que son básicas para lograr todo eso que se pretende lograr; aquí lo ofrezco avalado por cuanto yo ya he experimentado, en talleres que he impartido y también cuando “me he puesto” a vender. 

Y aclaro:

Hace unas décadas, quien más y quien menos (si nos referimos a la llamada “clase media”), soñaba y buscaba ganar unas oposiciones o lograr un empleo para toda la vida. Y, así, tener “las espaldas cubiertas” o, lo que es lo mismo: la tranquilidad de que ya no tenía que preocuparse más por el tema laboral y poder tener la mente libre para pensar en otras cosas (no en cómo obtener el sustento) o hasta para dedicar algún tiempo a practicar un hobby o a tareas de voluntariado.

A otros niveles, la “clase obrera”, la mayoría de las veces recibía el conocimiento o aprendizaje de un oficio de sus progenitores. Y eso era, en una mayoría de ocasiones, a lo que se iban a dedicar, también de por vida (campesino, albañil, artesano o peluquero; igual que modista, espigadora o segadora, cocinera, elaboradora de jabón, etc.), igual que fueron su padre o madre.
 
Quienes tuvieron la fortuna de nacer en una “familia rica” (con títulos nobiliarios o con bienes mobiliarios e inmobiliarios), sus preocupaciones posibles han sido mínimas (al menos por ahora); pues el oro sigue siendo valorado, en todo el mundo, como “algo” con valor “seguro”. Y, por el momento, nadie lo cuestiona… aunque, ¡vaya si lleva siglos siendo considerado el valor supremo!, aceptado por los gobiernos y las potencias económicas del todo el mundo.

Pero bueno, como, seguramente, no es el caso de quienes me leen, no me voy a dirigir a esta “clase” privilegiada.
 

Volviendo a quienes tienen que trabajar para conseguir la paga, el salario o el sueldo que les de la dignidad de poder vivir gracias a ello, voy a intentar dar unas “pistas” que entusiasmen a tantas personas que no ven ni su momento presente ni el futuro inmediato con las perspectivas de que todo vaya tan bien como quisiéramos. 

Pero hoy es diferente: la sociedad ha cambiado y también la mentalidad de las nuevas generaciones. Poca es la gente que piensa en alcanzar ese puesto de trabajo fijo, para permanecer haciendo lo mismo y durante toda su vida activa…

Cuestión peliaguda, por otra parte, porque ni los Estados ni la fuerza empresarial (capitalistas y empresarios) están por ofrecer eso: lo más que se oferta es un trabajo por tiempo indefinido (que, como bien significa la palabra, es que no está definida su duración).

Seguramente, en la base de todo están los intereses del Capital (y sus dueños) que quieren siempre más rendimiento con el mínimo riesgo. Y a eso se les llama “leyes económicas”.

Pero como los dueños del Capital tienen sus “medios” para cambiar las mentalidades, pues ¡lo hacen!…, aunque tan sutilmente que, mucha gente ni se dé cuenta de ello.
 

Las cosas también han cambiado, según lo que estudiábamos cuando éramos jóvenes, respecto de las tres fuerzas productoras necesarias para lograr riqueza (las riquezas de la naturaleza, los conocimientos y medios técnicos y el trabajo humano); pues cuando el capital se establece como “poder supremo”, acapara la propiedad privada sobre los medios e, incluso, sobre las personas; al hacer depender el trabajo productivo de un sueldo o salario.

Y, también, podríamos decir que hasta para plantear una “crisis” cuando conviene manipular a quienes dependen de los ingresos logrados con su esfuerzo productivo… ¡dónde sea! 

Desde que Rockefeller, mediante su astucia, dedicación y sus pocos escrúpulos,  tomó las riendas del mundo empresarial y de medio mundo, el Capital es el “becerro de oro” al que todo el “sistema neo-liberal-capitalista” adora y sirve pleitesía.
 

¿Qué hacer ante esto?

El mundo del trabajo ha cambiado, tan brutalmente que ya nada es como era. Y el barco de la solidaridad se hunde (lo dicen los mass media, la gente se lo cree) y, ante “ese peligro”, cada quien lo primero que hace es buscar resortes para no ahogarse: ¿a dónde podemos agarrarnos para sobrevivir?

Bueno, no vale rendirse: miremos las cosas de una manera positiva: aún no es el fin del mundo, también hay “brotes de esperanza”.

Miremos con atención: ¿qué tenemos?, ¿dónde están los “brotes verdes”?

Creo que, esencialmente, en las iniciativas propias. El futuro está ¡en nuestras manos!
 

Como es fácil de comprobar, este nuevo texto, que propongo como inspirador e invitación a la creatividad, no es un libro de historia y, por tanto, no ha de ser considerado, en ningún aspecto, como “ciencia cierta” (comprobada científicamente); sino como instrumento o “herramienta de trabajo” que pueda ser utilizada por quienes busquen mejorar en sus vidas.

Tampoco puedo decir aquello de “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, porque sí que hay algunas (o bastantes) coincidencias con historias sí vividas o que están sucediendo actualmente, que acaso son reconocidas por quienes lo lean.
 

Este libro puede leerse como quien lee una novela y sigue, uno tras otro, sus capítulos; pero también puede ser utilizado como medio para animar reuniones y charlas, en grupos dedicados a la venta, para talleres con personas que buscan trabajar por su cuenta, para jóvenes que andan con la gran duda de no saber para dónde tirar, después de haberse preparado académicamente y no encontrar un empleo digno, etc.

Si alguien lee este libro de corrido, podrá comprobar que incluso hay historias que coinciden en lo mismo, pero no me ha importado dejarlas, pues pienso que existen “fórmulas” o “herramientas de trabajo” que pueden ser utilizadas en ambientes diferentes y, por lo mismo, puede ser adecuado plantearlas desde uno y otro enfoque.

Ojalá que sea del agrado de quienes lo lean. Es lo que espero.

                                              JMF
 


 
 

 

 

2 comentarios:

  1. Estoy segura de que tendrá mucho éxito, porque suena muy interesante y es un momento idóneo para lanzarlo al mercado, para que cada uno de los lectores encuentre la mejor alternativa para hacer frente a la falta de oportunidades a través de otros.
    ¡Mil felicidades! y un abrazo.

    ResponderEliminar