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martes, 25 de enero de 2011

PORQUE LO CREO, LO ESPERO


La Paz... ¿una paloma?

No, la PAZ es tu mirada agradecida,
la PAZ es un mano que se estrecha con la mía,
la PAZ es querer ser... ¡todo eso
que ERES... y, conmigo, SOMOS!



 

En mi vida he aprendido que no hay más que unas pocas cosas importantes:

- Saber quién soy yo
 
   y, con ello:

-        lo que creo,
-        lo que espero y deseo,
-        aquello que amo y por lo que me esfuerzo.

- Tener claro qué es lo que tengo que hacer y comprometerme en ello.

- Vivir intensamiente el presente: mi hoy es lo único real. 

PIÉNSALO...

 
Cambiar de horizontes
es provechoso
a la salud
y a la inteligencia.

             - G.A. Bécquer -


lunes, 24 de enero de 2011

COMUNICAN 2 NOS

C O M U N I C A C I Ó N 

E N   L A   P A R E J A



          El Amor es Comunión. Y la Comunión es COMUNICACIÓN. Así, el Matrimonio que es una opción por VIVIR EN AMOR,  tiene que afianzarse sobre unas bases  sólidas de inter-relación personal de sus miembros. Para ello, hay que conseguir (y cuidar) mantener como 3 "puentes":

 -  el puente del CUERPO (mutuo atractivo físico),
 -  el puente del CORAZÓN (sentimientos que surgen y hacen que lo cotidiano esté lleno de vida)
 -   el puente del IDEAL (un proyecto de vida en común: un vivir "para algo" que  sea  "alma de la pareja).


          Y, sobre todo para este tercer "puente" es necesarísimo, es imprescindible el DIÁLOGO. Es a lo que llamamos COMUNICACIÓN EN LA PAREJA.

                         La comunicación es parte esencial de nuestras vidas para realizarnos: es la vivencia básica de  toda persona, tan esencial como la necesidad de amar y ser amado.

                         Vivimos inmersos en ella. El ser humano vive en comunicación: existimos, vivimos, somos en comunicación. El ser humano no es un indivíduo, sino un ser-en-relación, y la comunicación es posible (y necesaria) porque sólo podemos vivir en relación.



                            Somos sociales por naturaleza: la comunicación inter-personal es algo imprecindible para nuestra vida: Necesitamos de los otros  para descubrir nuestra propia identidad.

                         Para que el convivir sea gratificante, hemos de esforzanos por: 

- Entendernos, comprendernos, adaptarnos y aceptarnos
- Respetar al otro, a la otra con sus planteamientos.
- Tener capacidad de "organizarnos" y de "reorganizarnos" cuando sea necesario.
- Dedicar tiempo a divertirnos juntos.
- Dinamizar lo cotidiano con acciones gratificantes.
- Jugar limpiamente... para mejorar la comunicación.



          Para ello, tenemos que: ESCUCHAR lo que la otra persona dice, ENTENDER lo que está queriendo decir y COMPRENDER  su vivencia, su conducta, su realidad.

          La convivencia armónica  se logra a base de  escuchar, de ESCUCHAR ACTIVAMENTE. ¿Cómo hacerlo?:

- Estando atenta, estando atento a sus sentimientos.

- Aceptando que la otra persona tiene derecho a sentirse como se siente.

                                

Y tengo que respetarle: escucho su punto de vista, no la juzgo.

- Confiando que el otro (la otra) busque y encuentre las soluciones a su situación.

- Dando mucho RECONOCIMIENTO POSITIVO.  Mejor si es INCONDICIONAL.

- Aceptando los "reconocimientos positivos"  de la otra persona.

- Estando muy atentos a los "mensajes" que el otro (la otra) me envía de manera NO VERBAL.

- Aprender  a resolver las diferencias  (buscando el momento y el lugar oportunos), enviando mensajes claros, sin pretender herir, sin meter a otros,  viviendo el presente, estableciendo metas, sabiendo perdonar.


                                                         José-María  Fedriani Martín             


                         

sábado, 22 de enero de 2011

ENTENDERSE EN LA DIVERSIDAD

CARMEN Y EL JARDÍN 

DE LOS CATORCE ÁRBOLES


El amor llega... ¡tantas veces! sin que se le esté buscando, sin esperarlo expresamente... y llega cualquier día, en cualquier lugar del mundo...

Es como un regalo más que la vida nos ofrece y, si lo queremos, podemos tomarlo.

Carmen, así, sin buscarlo ni predeterminarlo, se enamoró de Kalil, un joven extranjero, justo cuando menos lo esperaba. En general, a ella le gustaban los hombres de otra raza; por mucho que sus amigas siempre le hablaban de los mil problemas y complicaciones que podría acarrearle tener una relación con una persona de otra nacionalidad y de otra cultura. Siempre le decían que esta sociedad en la que vivimos, tan temerosa de lo nuevo, tan cerrada y “tenebrista”, tendría muchos problemas para su integración, que le surgirían cientos de  problemas a la hora de conseguir empleo, dificultades en sus relaciones con familiares y amistades, y luego en la educación de sus posibles hijos; por no decir nada del mutuo entendimiento, a la hora de compaginar la visión de la vida en general...

Sobre todo esto último, le tenía bastante preocupada a Carmen.

Una mañana, amaneció pensando en estas cosas. Cogió su bicicleta y se fue al parque, buscando un espacio para pensar relajadamente...

En un rincón del parque, encontró un jardín en el que, había una fuente y unos bancos; sobre uno de ellos, dejó apoyada su bicicleta. El lugar estaba rodeado de diferentes árboles de distinta clase... Carmen estuvo un rato mirándolos: una acacia, de espectacular belleza; un lindo cerezo, todo un símbolo de que ya está aquí la primavera; un castaño, un avellano y un nogal, tan atractivos, como provocadores al deseo de comer sus frutos; un robusto fresno, un ligero abedul; un arce, de apariencia tan armónica;  un ciruelo, un manzano, un naranjo, de frutas tan apetitosas; y, por fin, tan estilizados:  un enorme ciprés,  un pino y también una palmera. Catorce seres vivos, de los que ella quería y esperaba recibir un mensaje... ¡todos diferentes, originarios y procedentes de tantos lugares...!

Sin hacerle mucho caso a la razón,  sentada al borde de la fuente, habló en voz alta a los árboles, diciéndoles:

-         Oh, árboles decidme cómo, si vosotros podéis convivir en armonía, habladme, decidme cómo lo hacéis..., porque ¡mirad que sois diferentes!

Entonces, sin saber si era o no verdad, pero a ella le pareció escuchar sus voces y cómo, uno a uno le fueron diciendo sus razones de ser y existir...

Así, escuchó del nogal:  

-         Mi misión es transmitir capacidad de concentración, acércate a mí y lo percibirás.

Luego, le dijo el avellano:

-         Yo aporto una cierta electricidad erótica, despierto las ganas de disfrutar de la vida...

Enseguida intervino el cerezo:

-         Si te acercas a mí, incluso sólo con mirarme, te transmitiré optimismo, algo tan necesario para conseguir ser feliz.

La acacia le dijo:

-         Yo aporto el mejor aroma al ambiente, pero también fomento el equilibrio...

Continuó hablándole el Fresno:

-         Necesitas ser fuerte, como yo: a veces tendrás que hacerte la dura, ante algunas circunstancias desfavorables y ante ciertas personas, no menos complicadas.

El abedul le dijo:

-         Tendrás que ser tú la primera en ser jovial y flexible, en tus relaciones; incluso con quienes no sepan serlo contigo y con esa persona a la que tú tanto quieres. Aporta, siempre, relajadamente lo que tú esperes de los demás...

Antes de que acabara, añadió el arce:

-         Y favoreciendo tu actitud generosa, irás colaborando en armonizar las relaciones de tu entorno...

El ciruelo, con un tono energizante,  dijo:

-         Eres joven, tienes energía y vitalidad, no tengas miedo a la vida.

Enseguida, añadió el manzano:

-         Ya sabes lo que es el amor, sabes relacionarte positivamente, y eres atractiva...

Luego el castaño:

-         Cuando estés nerviosa, ven a descansar bajo mi copa, yo te transmitiré paz y sosiego. Olvídate de los traicioneros nervios.

Después, el pino, la animó de esta manera:

-         La vida es muy larga, hay tiempo para todo..., no te agobies, mujer, que nada ni nadie lo merece...

El ciprés aportó su visión de la vida:

-         Además la vida es algo más que lo que tienes bajo tus pies: de vez en cuando, mira a lo alto, de Arriba siempre te puede venir una fuerza interior que le dé sentido a todo lo que vives por acá abajo... Tú has nacido para trascender, tu vida es sólo un camino a Algo más.

Y lo mismo la palmera:

-         Tú, como mujer, sabes que puedes ser fecunda y dar vida a otros seres; no te quedes en la mediocridad, busca la verdad, la perfección... La Vida es eterna, empieza pero no tiene final. Créetelo y vívelo.

Por fin escuchó la dulce voz del naranjo:

-         Sé libre, no tengas miedo a la responsabilidad de un compromiso. Tú puedes, sé consciente de ello: si quieres puedes... ¿Quieres? Pues, venga, atrévete. Toda vida es un reto, un reto al que tienes que enfrentarte y ganar.

Se hizo un gran silencio en el jardín...

Carmen  se fue acercando, uno a uno a los distintos árboles y les fue abrazando; sin prisas, como queriendo memorizar cada palabra que había oído, que estaba segura de haber escuchado de todos y cada uno de ellos...

Se sentía serena, segura, feliz. Miraba a aquellos árboles y notaba paz. Era como que comprendía que sí era posible lo que ella buscaba: aquellos catorce árboles, eran todos diferentes, todos estaban compartiendo el mismo espacio en armonía...
  
Ya se le hacía algo tarde y decidió regresar. Suspiró profundamente y dijo:

-         Gracias.

Volviendo, montada en bicicleta, se encontró con Kalil.

Nada más verlo, el vibrante sentimiento de amor vivo que sentía, le hizo brotar las siguientes palabras:

-         Porque yo a ti te quiero,
      porque tú a mí me quieres; 
      hoy tenemos un pacto
      que declararnos eterno.

A lo que Kalil, un poco desconcertado, pero desde luego muy emocionado, le  contestó:

-         No tengo otra cosa que querer
      que lo que quieres tú,
      no tengo más tarea que hacer
      que esperar tu compañía;
      pues lo eres todo para mí.

La gente pasaba y los miraba: era evidente que no todo el mundo los miraba con los mismos ojos comprensivos, pero tanto ella como él, se sentían felices de estar soñando despiertos..., la mejor manera de creer en la esperanza.

Entonces, llegó una paloma blanca y se posó sobre el manillar de la bicicleta. La miraron y se rieron ruidosamente. La paloma, asustada, volvió a emprender el vuelo...

Sabían que no les sería fácil llevara cabo sus proyectos; pero... si los árboles pueden ¿por qué no iban a hacerlo ellos, siendo más racionales, teniendo más posibilidades de elegir libremente sus destinos? 


                      José-María Fedriani
                              
(Del libro "DESDE EL ALFÉIZAR")


jueves, 20 de enero de 2011

AUTOESTIMA Y ASERTIVIDAD


Cuando intentamos explicar algo, quizá el concepto de “habilidades sociales”, pues acaso puede suceder que nos encontramos con la dificultad de hacernos entender bien...

Bien, pues eso es, de eso se trata. Vivimos en sociedad y tenemos que aprender a comunicarnos adecuadamente, para que yo acabe diciendo lo que quiero decir y la otra persona que me escucha entienda, perfectamente, lo que yo pretendo transmitirle.

Por eso, podemos decir que:  "HABILIDADES SOCIALES SON TODO UN CONJUNTO DE COMPORTAMIENTOS EFICACES EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES".

Y tenemos que comenzar por nosotras, por nosotros mismos; por alcanzar a saber valorarnos, querernos, auto-estimarnos ¡como merecemos!