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miércoles, 11 de diciembre de 2013

NAVIDAD Y GRATUIDAD




VIVIR  NAVIDAD
(LA VIDA EN AMOR)

 Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la Natividad; es decir, el “nacimiento(del latín “nativitas”) de Jesús de Nazaret.




La Navidad, así, es una de las festividades más importantes del cristianismo, pues conmemora, como es sabido, el nacimiento de Jesucristo en Belén. Se celebra el día 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la Iglesia anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia ortodoxa rumana. En cambio, en otras iglesias ortodoxas (que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano para pasar al calendario conocido como gregoriano), se festeja el 7 de enero.

Los angloparlantes utilizan el término “Christmas”, cuyo significado es “misa de Cristo”. Y en algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina “Weihnachten”, que significa “noche de bendición”.
 

Navidad es tiempo de ser felices.

Pero la felicidad es una cuestión de fe, como la infelicidad es el resultado de temer lo desconocido por venir, es desesperanza, es miedo.

Pues sí; pues, como ya hemos dicho en otras ocasiones, siempre es mejor confiar que temer. Y la confianza (contar con la fe) lo que nos hace poder ir por la vida sintiéndonos libres. Rebosando ternura y alegría multiplicadoras. Puesto que las buenas noticias ni pueden ni deben ser ocultadas a nadie: son motivos causantes de alegría para TODOS.


Por eso cuando decimos Navidad estamos proclamando: Es hora de convertirnos ¡a la Vida en Amor!
 



Y… ¿Qué celebramos?

Fundamentalmente, se trata de un hecho salvífico: es el Amor de Dios que está fructificando: la Navidad es más que un hecho histórico. Es la realización del Shalom: la paz, la justicia, la armonía, la hermandad... ¡se van haciendo más y más una realidad universal!

 
Sí, éste es el “mensaje” navideño: Declaramos que el Hijo de Dios viene, porque quiere VIVIR con todos nosotros, los humanos. Y, al hacerse hombre, nos hace hermanos a todos los seres humanos, sin distinción.
 

 

La gran noticia navideña no es otra que TODOS SOMOS HERMANOS.

Bien. Vivimos inmersos en una cultura “cristiana” y la celebración la hacemos social; pero hay personas que no celebran nada. Hasta puede ser que se contagien de esa “alegría que reina” en nuestras ciudades (ciudades llenas de adornos y bombillas de colores formando guirnaldas e imágenes alusivos a la Navidad.



 










Creyentes y no creyentes se dedican a gastar dineros estoy en hacer compras en estas fechas, para comer mejor que el resto del año, o para regalar a familiares y amistades objetos mil, como “reconocimiento” al amor y la amistad que les une y hace que siga viva esa relación tan importante para la vida.

  

Pero ¿por qué?, ¿qué nos empuja, en estos días, a ser diferentes, a actuar de otra manera, a estar y sentirnos de otra manera que el resto del año?

La clave está (pienso) en que hemos llegado a saber (aunque no siempre a comprender a cabalidad) que el Dios de la Vida nos quiere hermanados,  muy llenos de “genética” de Fraternidad universal.

 
Celebrar la Navidad, o sea: el nacimiento de Cristo, es celebrar la manifestación de que Dios vive entre nosotros. Es todo un “sacramento”: un “signo” de que Dios nos ama y ha optado por habitar entre nosotros”.
 

Y esto, que es motivo de gozo profundo, está bien celebrarlo.

 
Pero es algo que nos tiene que llevar a vivir, cada día del año y durante toda la vida, con unas actitudes de compromiso solidario con TODO EL MUNDO, para que “todo el mundo” vaya sintiendo que, verdaderamente, somos Familia-Comunidad.
 


Si lo que decimos y si lo que regalamos lo hacemos “para quedar bien” o “por compromiso”, lo único que desarrollamos es estupidez e hipocresía. Y eso, de verdad, ¡nada tiene que ver! con el espíritu de la Navidad.

Podemos ahorrárnoslo, que es absurdo gastar tiempo y dinero en algo que no nos lleva a nada positivo (aunque los grandes almacenes y muchas campañas publicitarias nos digan otra cosa).  
 

Para entrar en la Casa de la Navidad hace falta tener, muy a mano, la llave del Amor solidario.

Se trata de ser felices pero compartiendo. Más que dando cosas, dándonos, regalándonos, entregándonos. Eso es… vivir en Amor.

Así es la Navidad.