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miércoles, 16 de septiembre de 2026

LARIDAE ESPERANZADA

 


SI YO FUERA GAVIOTA…


Desde la primera gota de luz

yo me acerco a la orilla del mar

para ver el amanecer…

             

Luego, recorriendo la playa,

Buscaré, anhelante, algo de comida

hasta saciar el mi apetito.

 


Enseguida, luego, ya con la luz

del sol brillando sobre las azules aguas,

viendo que llegan los niños más madrugadores,

         

siempre alegres de poder gozar

de la vida, del juego y del placer

que les produce jugar con la arena

y el agua danzarina de la orilla…

               

Después, ansiando conocer

qué es lo que pasa en el mundo,

recorreré mil leguas

hasta llegar a las costas ceutíes,

observando todo lo que está sucediendo

en las playas de Benítez o el Trampolín:

tremendo espectáculo difícil de calificar.

 


           


Con lágrimas en mis ojos, seguiré volando

con la intención de ver otras partes del mundo;

y, casi sin saber por qué, mis alas me llevarán

a presenciar guerras en Ucrania, el Líbano,

a Afganistán, a Palestina, al Congo…,

dónde vuelvo a ver tremendas imágenes

que no parecen propias de una tierra

que siempre creí que estaba habitada

por seres racionales, más

que cualquier pez o ave o animal

de los que andan por la tierra…

 

                                                 


                                       


Si yo fuera gaviota…, convocaría

toda una asamblea de aves marinas

                                                 


               

y volaría hasta lo más alto del cielo,

para juntas invocar

al Hacedor de todas las cosas para que mire,

una vez más, para abajo

y mande una luz bendita que ilumine

la mente de los hombre y mujeres

que habitan el planeta tierra

¡para que, de una vez por todas,

se conviertan en seres humanos

llenos de verdadera humanidad!






lunes, 5 de enero de 2026

LA FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

                                 


Las enseñanzas de los Reyes Magos

Cada 6 de enero se celebra la Epifanía, fecha en la que conmemoramos la adoración al Niño Dios por parte de tres reyes magos sabios que llegaron a Belén desde el Oriente para ofrecerle al Niño tres obsequios simbólicos: incienso, mirra y oro.

              


De los Reyes Magos aprendemos valores universales como la fe, la esperanza y la perseverancia en la búsqueda de la verdad, la humildad para postrarse ante lo divino, la generosidad al ofrecer lo mejor de sí mismos (oro, incienso y mirra), y la importancia de cambiar de camino tras encontrar a Cristo, para seguir un sendero de amor y espiritualidad…

Epifanía significa “manifestación”. Es la fiesta en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, y por tanto, es posterior a la Navidad. Tanto la Navidad como la Epifanía celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Es un día de alegría, en el que salimos al encuentro con Jesús y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos.

La primera manifestación del Hijo de Dios hecho Hombre al mundo pagano, fue aquella que tuvo lugar con la adoración de los Reyes Magos y por ello es la celebración magna, la cual proclama la misión salvadora de Cristo.


Aunque también existen otras claras manifestaciones (o epifanías) en la historia cristiana, que la Iglesia celebra a lo largo del año litúrgico: sus epifanías a San Juan Bautista en el Jordán, a sus discípulos y el milagro en Caná.

La primera (y podríamos decir la más evidente) es la Epifanía del Señor ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12).

Los Magos de Oriente eran hombres sabios, astrólogos, filósofos, científicos, que buscaban la revelación de la Verdad a través del cosmos y, siguiendo una estrella, llegaron a Jerusalén.

               

Al llegar a la Ciudad Santa preguntan por el Rey de los judíos recién nacido y se encuentran con el Rey Herodes (imagen de todos aquellos hombres que llenos de sí, no logran abrirse al conocimiento de Dios). Informados de que es Belén de Judá el lugar donde ha de nacer el Mesías, los Reyes Magos retoman el viaje y llegan a Belén donde se detiene la estrella que les indicaba el camino. De inmediato comprenden que allí está el Niño. Esto es significativo, porque Jesús es la Luz que permanece por siempre y que da sentido a nuestra existencia.

Es impresionante cómo los Magos de Oriente, después de un largo caminar buscando al Rey de los judíos, se dejan maravillar pues logran comprender que allí, ¡dentro de un establo!, en los brazos de aquella joven mujer, está el mismo Dios.

           

Por ello, llenos de alegría, se postran y lo adoran, ofreciéndole los dones que traen: oro, que es signo de la majestad del Niño; incienso, que se usaba en el templo, y hace presente el sacerdocio de Jesús en cuanto mediador entre Dios y los hombres; y la mirra, que es un ungüento medicinal también utilizado para ungir a los difuntos en la sepultura, anunciando así la muerte y resurrección de Cristo como única y verdadera medicina que nos trae la salud.

Con este verdadero gran regalo del Padre-Dios, aprendemos la riqueza del amor que nos lleva a donarnos los unos a los otros.

             

Por este motivo, en este periodo del año acostumbramos intercambiar regalos, como signo y expresión de que hemos recibido del Niño Jesús aquella capacidad de vivir y de amar de un modo nuevo, sin temor a la muerte, con la certeza de la vida inmortal.

Todos podemos aprender de los Reyes Magos, que caminaron buscando la Verdad, siguiendo la Luz; preguntando y solicitando ayuda con humildad.

            

¿Cuáles son las principales enseñanzas que podemos aprender de los Reyes Magos? 

VEAMOS:

Los Reyes Magos viajaron desde el Oriente hasta llegar a Belén para adorar al Niño Dios, guiados por una estrella que brillaba. Este pasaje nos deja valiosas enseñanzas de humildad, fe y obediencia.


Esta fiesta nos invita a reflexionar y vivir algunas de sus enseñanzas, como las siguientes:

1.- Los magos, con su búsqueda decidida, representan a todos aquellos que buscan; sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

2.- Los magos estaban dónde tenían que estar: como astrólogos que eran, estaban observando al cielo… ¡encontraron la estrella que ellos dedujeron que anunciaba la venida de Jesús a todos los pueblos! Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.


3.- Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que los llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el desconocimiento de la Verdad han llegado al conocimiento del Evangelio.

4.- Los Reyes Magos viven la esperanza activa: dejaron su patria, no esperaron cómodamente en sus palacios...; sino que se lanzaron su patria, sus comodidades, la familia, etc., para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

                  

5.- Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron, aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

                      


viernes, 26 de diciembre de 2025

SIEMPRE ES NAVIDAD



 ES NAVIDAD HOY, AHORA

El mundo en que vivimos, nuestra tierra, es ese lugar dónde se genera y crece la Vida. 

La obra de la Creación la inicia Dios, pero no deja de germinar, día a día. E igualmente, el Reino de los Cielos comienza entre nosotros.

 


La sociedad avanza muy rápidamente, tantas cosas se transforman de un día a otro…

Por eso, hemos de poner mucha atención a los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor: hay que escuchar la llamada del mundo.

 

Así, nuestra misión consiste en procurar leer los “signos de los tiempos”.

 

El Niño de Belén viene a decirnos… con su presencia, naciendo: Dios se encarna, ¡se viene a vivir con nosotros!

 

Navidad no es (no puede ser) la fiesta del derroche: es la ocasión de atender y escuchar la Palabra de Dios.

 










Es una invitación a pararnos ¡hasta sentir la necesidad de cambiar! A hacer nuestra propia “transformación”. Una conversión que nos compromete con el cambio propio y de la sociedad: es trabajar por crear un nuevo estilo de vida.

 

En el mundo actual hay injusticia, mucho desorden y violencia, desesperanzas… Vemos que hay mucha gente desorientada, perdida, sin rumbo.

 

Si el compromiso por un Mundo Mejor orienta nuestras vidas…, ¿podemos considerarlo como un reto?

 


El Dios de la Navidad es Padre-Madre que quiere demostrarnos todo su amor, invitándonos a ser libres como hijas e hijos suyos; nos ofrece vivir en plenitud, invitándonos a creer en la gran utopía, a soñar esperanzadamente con un mundo nuevo posible dónde la paz, la justicia, el amor solidario ¡sean la nueva manera de vivir en esta tierra!

 

El gran y revolucionario mensaje es: que Jesús, el Hijo de Dios, nace en pobreza, no rodeado de riqueza. En lo sencillo, en lo humilde, en la indefensión, se nos hace presente el Amor de Dios… ¡abierto a todos!

 

¿Dónde es Navidad hoy? ¡En el corazón de cada ser humano que acoja su Mensaje y se ponga a vivirlo!

 

Navidad es una llamada al compromiso personal y comunitario de todos quienes creemos en el Mensaje del Niño-Dios. Un compromiso misionero que nos ha de llevar a anunciar ese, su proyecto, de un Mundo Mejor, más justo para todos. Y, por eso, celebrar la Navidad hoy tiene que ser (seguir siendo) anunciar que Dios quiere la paz, y la libertad, y solidaridad.

 

Vivir el espíritu de la Navidad ha de ser un compromiso con la invitación de ese Dios Salvador que, en cada Navidad, nos recuerda que ¡está con nosotros!

 

Nos corresponde vivir estando abiertos a la esperanza. Necesitamos aspirar a más. Estar abiertos a lo imprevisto, hasta esperar lo que hoy parece imposible… ¡contando con los planes de Dios!

 

Dios quiere un mundo de amor fraterno, de paz de justicia, de felicidad para todo el mundo…

 

Alentemos nuestra confianza esperanzada viendo que hay muchas personas comprometidas con los demás, tomándose en serio la realidad sufriente de todo ser humano y “estar” con los demás cuando hace falta…

 

Porque, aunque parezca que la marcha del mundo está en las manos de unos cuantos descerebrados, la Navidad siempre nos lleva a atender el anuncio del ángel del Cielo: ¡SHALOM! Paz, Amor fraterno y Justicia en toda la Tierra.

 

En Navidad hoy. Pero… ¡cada día es Navidad: siempre es Epifanía!

 

                                 

                                               José-María Fedriani 

lunes, 20 de octubre de 2025

¿POR QUÉ NO SOÑAR CON UTOPÍAS?

 SOÑANDO UN MUNDO MEJOR CON SACHA

 


Tengo el gusto de invitar a mis seguidores a conocer mi nuevo libro.

¿De qué se trata? Podría decirse que es ¿una novela de ciencia-ficción? Ciertamente, una historia que nos habla de nuestra comunión con todos los seres y con todo el universo; del cuidado que hemos de tener con nuestro entorno, del que formamos parte. Igualmente nos lleva a dialogar con nuestra mismidad sobre la importancia del amor, del compartir, de ser uno mismo, del respeto a la diversidad. Nos lleva, a quienes se acerquen a este libro, a soñar con otro tipo de vida, a optar por el vivir con pasión el presente, la necesidad que tenemos del abrazo, de la escucha, de acoger la realidad como es para, después, ocuparnos de ella. Sin dejar a un lado la fe en ese Dios que es de todos y para todos. 

             

Con un notable sentimiento de indignación frente a la realidad que vivimos, a la vez que ofreciendo una mirada positiva y esperanzada: el mundo necesita cambiar. Y ese cambio tiene que ser un cambio amplio, que va desde un cambio de la consciencia de las personas hasta un cambio de actitudes y de acciones concretas de todos…

               

Así mismo, también, es un baño de energía positiva; renovando el sentimiento agradecido de haber recibido la vida. Llamada e invitación a que seamos conscientes de que, cualquier persona, aun aportando sólo algo pequeño, aún en algún lugar perdido del mundo… puede contribuir positivamente a que sea posible un mañana mejor.

Todo esto un regalo vitalista a través de un personaje del que es fácil enamorarse, Sacha, una criatura, que es la protagonista del libro.

                 

El relato o novela se desarrolla en Ecuador. Fundamentalmente en la zona amazónica u Oriente. Un país una gran diversidad étnica… Y también con mucha riqueza en minería, en foresta, en petróleo, etc. Aunque Ecuador es un pueblo que se siente herido por los vecinos de arriba, por las transnacionales…, que pretenden siempre “sacar partido” de cuanto queda a su alcance...

                  

Y, de alguna manera, Sacha nos lanza la propuesta de amar la Madre Tierra, por encima de otros intereses. Nos viene, desde otra galaxia… como queriendo dar respuesta al clamor de la sagrada Naturaleza, también al clamor de los pobres (defensa de la vida humana); a valorar los estilos de vida sencilla, la necesidad de educar a las nuevas generaciones en una economía ecológica, justa, sostenible...

                

Después de escuchar el mensaje de Sacha, muy posiblemente nos podremos plantear algunas cuestiones, como:

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes vienen detrás de nosotros, a las niñas y niñas que están creciendo…?

                

Ante las tantas heridas infringidas a la naturaleza, ¿nos preocupa el deterioro de nuestra madre naturaleza?, ¿nos sentirnos con un corazón solidario para con el resto de la humanidad y apostar por construir una sociedad mejor que la actual?

                    

En realidad, se trataría de preguntarnos qué tipo de relación tenemos con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza creada… Y, sabiendo que todo está conectado: ¿qué atención y dedicación estamos dispuestos a invertir en el cuidado de estas relaciones…?

Incluso ¿es razonable soñar con utopías (proyectos que ciertamente parezcan muy muy difíciles de que sean realizables)?

Pero… ¿y por qué no?

De alguna manera, Sacha nos lanza una invitación (a todas y a todos) a vivir apostando por nuestros sueños. Teniendo la certeza, la confianza, de que algunos pueden llegar a lograrse. O, por lo menos, estaremos abriendo caminos para que (aunque sea en futuras generaciones) lleguen a realizarse.