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domingo, 27 de octubre de 2013

CAMBIO HORARIO



En la madrugada del sábado 26 octubre 2013 al domingo 27 octubre 2013, SE NOS DEVUELVE 1 de las 2 horas que tenemos adelantadas; la otra hora (por ahora) sigue…, desde tiempos de la dictadura.



 
EL ABSURDO CAMBIO DE HORA

El cambio de hora es un tema de conversación de cada año, pues siempre hay quienes se alegran mientras otras personas lo rechazan.

 
Oficialmente se dice que, con el cambio de hora, se ahorra casi un 10 % del consumo de iluminación en los hogares, que el horario de verano supone, cada año, un importante ahorro energético… pero realmente es una falacia.

El que con el “cambio horario” haya un ahorro energético es algo que, cada vez más personas, lo ponemos en duda; ya que quienes que se levantaban más temprano, con poca luz (al adelantar sus horarios de trabajo), tienen que encender sus lámparas, pues lo hacen aún casi en la obscuridad. Aunque para los más trasnochadores, que se levantan más tarde y que tienen, al atardecer, un poco más de luz natural, les viene bien.

 


En verano se consume menos en iluminación y más en aire acondicionado… En invierno se consume más electricidad para la iluminación y también para la calefacción… Y no hay que cambiar horarios para conseguir que el sol ilumine más horas los meses de primavera y verano, que eso es cosa de la madre naturaleza y no de la iluminada idea de ciertos políticos, apoyados desde luego por las empresas eléctricas, que negocian con esta energía.
 

 
 
 
Nuestra tierra está dividida en veinticuatro secciones, llamadas husos horarios, lo que corresponde a veinticuatro meridianos equidistantes y que equivalen a una amplitud de quince grados, es decir, una hora de reloj. Ahora bien, el punto de partida se hace desde el meridiano de Greenwich.

 


 
La tierra, en su desplazamiento alrededor del sol y por su inclinación del eje terrestre en veintitrés coma cuatro grados, hace que, durante el año, nuestro planeta nos proporcione luz natural, tanto en las mañanas como en las tardes, y que nosotros no seamos los dueños de decidir cuándo la queremos.

 
A partir del equinoccio de primavera, la luz natural se extiende cada vez más en nuestro territorio y el cambio de hora y el ahorro de energía, ya no tiene validez alguna. Habría que buscar "otras causas" (o intereses, más o menos ocultos) para hacer estos cambios absurdos.



 
Ojalá que volvamos, algún día, a ser obedientes con lo que la tierra y la madre naturaleza nos entregan y a no manipular, nosotros, los ciclos normales de nuestras vidas.

 

España podría cambiar su huso horario

La zona del meridiano de Greenwich es la natural de nuestro país. Vivimos con el huso horario desajustado desde la década de los cuarenta.

Recientemente el Congreso de los Diputados ha aprobado una propuesta de la Comisión de Igualdad que, entre otros puntos, pidiendo al Gobierno que estudie la posibilidad de cambiar el huso horario de España y adecuarlo al de Reino Unido y Portugal. Esto significaría retrasar el reloj 60 minutos. Esto quiere decir que, si este proyecto se llevara a cabo, volveríamos al horario original en el que vivíamos hasta el inicio de la segunda guerra mundial y que coincide con el horario solar de España.
 

 
Haciendo un poco de historia, para entender mejor el tema, recordemos que fue en 1884, cuando representantes de 27 países se reunieron en Washington para poner algo de orden a los horarios que imperaban entonces, que cambiaban incluso de ciudad en ciudad. Fue entonces cuando el meridiano de Greenwich se convirtió en la referencia para establecer los husos horarios. Se crearon así 24 zonas horarias: cada quince grados de longitud desde el meridiano cero, se avanza una hora más. A partir de estos cálculos, España pertenecía a la zona horaria de Reino Unido. De hecho, el meridiano cero pasa por Castellón.

Sin embargo, en 1942, al inicio de la II Guerra Mundial, Reino Unido, Portugal y Francia decidieron adelantar por sus relojes al horario de Europa Occidental por motivos bélicos. Franco lo hizo por simpatía a Hitler. Pero cuando terminó la contienda y Reino Unido y Portugal volvieron a sus horarios originales, España permaneció con un horario desajustado a su zona natural. Desde entonces vivimos una hora por delante del tiempo solar en invierno y dos durante el verano.

 
Pero esto, según los expertos, provoca un desajuste en nuestros hábitos de comida, trabajo, sueño y ocio. Por ejemplo: comemos y cenamos a la misma hora solar que los de nuestra zona pero en realidad es una hora más tarde en nuestro reloj. 

El informe propuesto por la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios en España (ARHOE) afirma que el cambio de horario ayudaría al reajuste de nuestras costumbres y aumentaría la productividad de trabajadores y estudiantes, pues las mañanas no serían tan largas, no sería necesaria la pausa a mediodía y se podrían implementar jornadas más intensivas. Algunos insisten en que estas modificaciones podrían incluso conseguirnos una hora y media de tiempo personal.

 
Con las jornadas laborales que tenemos en España, el ciudadano español es el que menos duerme de Europa: dormimos 53 minutos menos que la media europea. Esto afecta a la productividad, al absentismo laboral, se dan muchos más casos de estrés o de fracaso escolar. 

Los expertos recomiendan corregir nuestros horarios establecidos, estableciendo el horario de inicio de las jornadas laborales entre las 7:30 y 9:00 y el de salida entre las 16:30 y 18:00, con una hora para comer y sin posibilidad de parada de media mañana. 

 
Parece ser que el Gobierno se ha tomado en serio la propuesta y estudia ya el posible cambio: El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asegurado que efectivamente ese posible cambio "desde luego no lo vamos a dejar en el cajón". Ha admitido que su departamento está ya "viendo las implicaciones" que tendría esta modificación, algo que "no es tan sencillo". 

Verdaderamente es aplaudible que se valore la importancia de ayudar a que hombres y mujeres puedan corresponsabilizarse en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos, a la vez que se acabe con la diferencia de horarios con los países de nuestro entorno.

Sería muy interesante que el Gobierno se tome en serio esta propuesta, pues existe un "problema de competitividad y calidad de vida en España", y  el horario actual español no ayuda a una mejor calidad de vida".


Ojalá que volvamos, algún día, a ser obedientes con lo que la tierra y la madre naturaleza nos entregan y a no manipular, nosotros, los ciclos normales de nuestras vidas.
 

 

http://jose-maria-naturalmente.blogspot.com.es/2012/03/es-natural.html


http://albertocastellon.blogspot.com.es/2010/10/el-punetero-cambio-de-hora.html


 



martes, 22 de octubre de 2013

ADVERBIOS PARA EL AMOR


 
NO  Y   
 
No me duele no tenerte.
No me duele no besarte.
No me duele no tenerte.
No me duele no poseerte.
 
Lo que sí me duele
es que tú no seas tú,
es que tú no te poseas,
es que tú no seas tu dueña.
 
Yo no sufro, amor,
porque no me quieras,
porque no me desees,
porque no me añores.
 
Yo si temo, me da miedo...
que puedas olvidar
todos los encuentros que tuvimos,
que puedas olvidar las veces que,
tú y yo, fuimos felices,
que puedas, algún día, olvidarte
de lo mucho que te quiero.

 

 


NO... PERO SÍ


 
No te pido

(ni te voy a pedir)

que sólo pienses en mí;

pero sí

que lo hagas, mujer, alguna vez.

 

No te pido

(ni te voy a pedir)

que te abras a mí, constantemente,

y me cuentes

toda tu intimidad.

Pero sí te agradeceré

que, confiadamente, me cuentes

algo de ti...

 

No te pido

(ni te voy a pedir)

que me entregues, sólo a mí,

todo tu tiempo;

y ser, yo, el centro

de tu dedicación.

Pero sí

me encantará

cada rato que quieras,

libremente,

ofrecerlo a mí

en total plenitud.

 

No te pido

(ni te voy a pedir)

que toda tu vida

se centre en mí,

aunque sea sin desearlo.

Pero sí

me enfervorecerá infinitamente

cada vez que sueñes

o esperes

algo

de mí

y de ti..

 

No te pido

(ni te voy a pedir)

que me ames, siempre,

como el primer día...

 

Pero sí, espero,

que siempre tengas

capacidad de amar

y que ames

a alguien mucho;

tanto que te haga

estar viva,

cargada de entusiasmo

y alegría

constantemente...

 

No te pido

(ni te voy a pedir)

no quiero pedirte, amor,

que me seas siempre fiel

en todo...

Pero seré feliz,

muy feliz,

por cada vez que tengas

fe en mí

y me aceptes tal cual soy

y esperes de mí...

 

Y también

por cada ocasión

que me hagas comprender

que me mereció la pena

confiar en ti.

Y me hagas posible

seguir creyendo en ti;

seguir aprendiendo

a fiarme de ti...:

Seguir deseando vivir...

porque me hace feliz

saberte, siempre,

llena

de alegría de vivir...

 

 

                            (ADN - José-María Fedriani)

domingo, 20 de octubre de 2013

IDEA NUEVA


Cambiar el  chip

Cuando nos vemos inmersos en un problema o lo vemos todo negro, se nos dice que hay que cambiar el chip. O lo que es lo mismo: que va siendo hora de dejar de hacer, de pensar y de sentir de la manera que lo hacemos, para pasar a pensar  y sentir de otra forma totalmente distinta. De ver la vida con ojos nuevos.

Y esto es una tarea a desarrollar: cuando queremos mejorar, no sólo se puede hacer entrenamiento físico, también podemos entrenar nuestra mente (nuestra forma de pensar, de “ver las cosas”).

 
De vez en cuando, a todo el mundo, ante algunos problemas y dificultades, nos vienen a la cabeza algunos pensamientos negativos, que pueden hacernos sentir tristes y preocupados, lo que hace que baje nuestra autoestima (la valoración que cada persona hace de sí misma).

 


Ante esto, es importante que pensemos que todas las personas tenemos dificultades y problemas. Pero que lo importante no es que los tengamos, sino que aprendamos a solucionarlos. Además, los pensamientos negativos no nos ayudan nada, pues nos hacen sentirnos tristes y sin ánimo para resolverlos.

 
Sin embargo, con un adecuado entrenamiento mental podemos cambiar los pensamientos negativos por otros más positivos que nos ayuden a elevar nuestra autoestima y a “estar en mejor forma” para hacer frente a los problemas y dificultades.

 
Para aprender a cambiar los pensamientos negativos por otros positivos, como para lograr tener un físico más deportivo, hemos de entrenarnos.

 
 
 
Claro que toda buena práctica comienza con una buena teoría. Así, lo primero que ha de hacer alguien que quiera desechar algunos patrones mentales que le estorban y entorpecen, es lograr identificarlos: saber claramente qué es lo que es necesario “tirar” (igual que con los tiestos que ocupan nuestros muebles o estanterías, si no elegimos qué tirar es imposible deshacernos de nada y dejar “espacio libre” para algo nuevo).


Después, poco a poco,  se deberá ir sustituyendo aquello que ya no nos gusta por algo nuevo. Si seguimos haciendo lo mismo que ayer, los resultados de mañana serán muy similares.

Por lo tanto: identificar y después sustituir, cambiar pensamientos negativos, frustrantes, pesimistas o de preocupación por otros de ilusión, de fuerza de voluntad, de ánimo y de aceptación; abandonar acciones infructuosas y obsoletas  por otras poderosas que produzcan los resultados deseados.

Se trata de compensar las emociones negativas con otras positivas, los pensamientos frustrantes o de desánimo por otros cargados de ilusión, de esperanza y confianza.

 
Por eso siempre es muy recomendable buscar un propósito en la vida, un por qué, una motivación que nos lleve a un “crecimiento personal” profundo. Se trata de encontrar un sentido auténtico y valioso a nuestra vida; algo que nos de la fuerza suficiente para andar el camino, ampliar nuestras miras y reconociendo nuestros errores, arrostrarlos con gallardía y mirar siempre adelante.

De nada sirve buscar “excusas” en las circunstancias o “culpabilizar” a otras personas. Es más práctico poner orden en nuestras ideas fundamentales (tirando lo que no sirve, adquiriendo lo necesario) y decidiendo sobre nuestra vida.

Lo que son nuestros negocios, pueden ser un ejemplo: lo que no nos funciona, hay que cambiarlo. “Renovarse o morir", dice el eslogan.



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El éxito de un negocio depende, sobre todo, del valor de su capital humano. Las oportunidades son para quienes las buscan y son responsables y constantes en su trabajo.  

Y, si a esto le añadimos una idea innovadora, con productos de calidad y el apoyo de personas cualificadas, los resultados serán los mejores.

Como nos dice el vídeo de Paradigma Team, empresa dedicada a profesionalizar el Marketing Multinivel, formado por un equipo de profesionales especializados (merece la pena verlo):
http://www.youtube.com/watch?v=KoZkcPe32uk#t=110

lunes, 30 de septiembre de 2013

SOMOS



NUESTRO MEJOR TESORO

 

Al recibir el gran regalo de la Vida, de valor incalculable…, con lo primero que nos encontramos en la vida es: con nuestro cuerpo.

 

Y no siempre lo valoramos en lo que vale. Unas veces lo amamos mucho, hasta en exceso; pero otras lo maltratamos, lo minusvaloramos, lo despreciamos… Hay quienes no lo aceptan tal cual es; hay quienes lo que buscan es la aprobación y el aplauso de los demás.

 
 
También se da el caso de quienes se quedan en lo externo, lo que se ve, como el cascarón; sin pensar que, efectivamente, “lo principal queda oculto a nuestros ojos”; que no vale quedarse en lo primero que se ve: de ningún huevo es la cáscara lo importante… Si nos quedamos sólo en las apariencias, nos pasaremos la vida mirando “cómo nos miran”; preocupándonos y ocupándonos en hacer lo que sea para “vendernos” mejor, para obtener la aprobación de quienes nos observan… Quizá sin “aceptarnos” tal cual somos. Pero, tantas veces, podemos quedarnos en el envoltorio, el cascarón o la caja, la bolsa o el papel de celofán… ¡como si fuésemos “algo” que está en venta!

 

Lo cual es un grave error. Pues nuestros cuerpos ¡no tienen precio! Porque, en todos los casos, su valor es incalculable. Es un verdadero tesoro.

 

Pero es un tesoro… ¡que no nos pertenece! No, no somos “propiedad privada” de nadie, ni siquiera de nosotras, de nosotros mismos. Como tampoco lo serán nuestros hijos e hijas si los tenemos.

 


En realidad podríamos decir que somos “Patrimonio de la Humanidad”. Y, con todo el respeto que se merece esta gran “obra de arte” que somos, así hemos de tratarnos.

 

No podemos preocuparnos de él sólo cuando va mal o cuando queremos lucirlo. No vale tratarlo igual que a un electrodoméstico o al coche, dedicándonos a “ponerlo a punto” de vez en cuando. Tenemos la obligación moral de cuidarnos. Si no lo hacemos, estamos atentando contra una vida humana, estaremos actuando como homicidas descerebrados. Y, además, estaremos “robando” algo valioso al mundo en que vivimos.

 


Porque nuestro cuerpo también tiene una “misión” que cumplir abierta a los demás: una función social. 

 

Nuestros cuerpos están cargados de “vida comunicativa”. Tienen la “misión” de abrirse a la comunicación y al amor: nuestro cuerpo, todo entero, tiene mucho que “decir”, no sólo nuestra lengua. De pies a cabeza, tenemos una estructura física hecha para dar y recibir, para entregar y acoger, para decir y escuchar… ¡para compartir la vida!

 


En tanto en cuanto que utilicemos nuestros cuerpos para vivir compartiendo, amando, creciendo grupal-comunitariamente, estaremos siendo lo que somos.

 

Pero si nos reprimimos, si nos aislamos, si jugamos a ser “centro de miradas envidiosas”, a lo mejor que estaremos traicionándonos; pues poniendo nuestro “ego” por encima de todo, también estaremos dejando de SER.

 

 Y aquí el dilema:

 

“¡Ser, o no ser, es la cuestión!”, nos dice Shakespeare en Hamlet. “Ser o no ser, la alternativa es esa!”

 

  
Por eso, una de las características más importantes del ser humano y una de las que provocan más irregularidades psicológicas: la autoestima.

 

   




La autoestima es el juicio que, personalmente,  nos hacemos de ese “concepto” que cada una, cada uno, tiene de su persona.

 

Y, como consecuencia, es algo que está muy relacionado con nuestra capacidad para amar y hacernos querer y, también,  de nuestra capacidad para desarrollar nuestras actividades.

 

Así es que nuestra autoestima influye directamente en la manera de llevarnos con la gente, en el tipo de personas que escogemos como amigos, en la manera de ser de la pareja que escogemos, en la clase de trabajo que elegimos, en nuestro éxito profesional y hasta en nuestra dignidad e integridad personal; ya que es algo que forma parte, visceralmente,  de nuestra personalidad y siempre va a determinar el uso que hagamos de nuestras muchas capacidades como seres humanos.

 



Estamos en la Vida y es necesario que nos demos cuenta de ello: sabernos “reconocer”. Encontrar la clave que nos hace como somos, diferentes de las otras personas, del resto de la gente; para, desde ahí, aceptarnos y auto-afirmarnos.  Se trata de querernos como somos. La falta de amor, que empieza siempre por nuestra propia persona, es el mayor problema que tiene la humanidad. Hay demasiada gente que ni se ama ni se acepta tal como es. Y, lógicamente, como consecuencia, no está en capacidad ni de amar ni de aceptar a nadie.

 

En realidad podríamos decir que no son los genes los que determinan nuestra eficacia personal, sino la propia autoestima.

 

   

 

- Quiere decir esto que siendo como somos, seres únicos, todos los demás nos necesitan así: como somos, con nuestras cualidades, sean virtudes o defectos, con nuestras experiencias, ya sean logros o fracasos. Nos necesitan, nos necesitamos, ¡presentes en la vida! Siendo de ésta única manera que somos; diciendo o escuchando en silencio, haciendo y deshaciendo, y esperando, y soñando…

 

Cada quien tiene una manera de ser. Y así es como nos ha querido la Vida.  Así, no de otra manera.  Empezando por nuestro propio cuerpo. Somos ¡como somos! Y es “así” como tenemos que ser.
 

 
Como los colores, valga el ejemplo:

 

El color azul necesita ser azul para ser azul. El verde es verde por ser verde. El color rojo, siempre es tan rojo. Nos gusta tanto el amarillo cuando es sólo amarillo…  Y así todos los colores. Tienen que ser como son. Si el azul se tiñe de verde… tal vez resulte un bonito azul turquesa, o puede que verde turquesa…, pero ya no es azul. Igualmente  le pasará al blanco si lo manchamos de rojo…, nacerá un simpático color rosa… Ya no es blanco ni rojo. Ya es ¡otro color!

 

Así, todas, cada criatura, si se mezcla… ya deja de ser quien genuinamente es.

 


Por eso es ¡tan importante! que nos dejemos ser ¡quienes somos!, sin complejos.

 

¿Por qué va a tener complejos el celeste del azul?, ¿qué es un color menos puro?, ¿y qué?, ¿qué es la pureza?, ¿quién define lo que es y no es puro?, ¿con qué intereses?, ¿acaso el mestizaje no tiene asegurado su encanto?

 
 
Y volviendo la mirada a nuestra propia persona: es necesario que sepamos aceptarnos y querernos tal como somos.
 

La falta de autoestima nos impide ser felices, igual que nos dificulta o hasta impide encontrar el amor. 

 

Así que ¡a quererse mucho!

 

Y hoy un poquito más que ayer… ¡pero menos que mañana!

 


      (texto sacado de mi libro “GRANDES REGALOS”)