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domingo, 15 de junio de 2014

SI NUESTRAS ABUELAS LEVANTARAN LA CABEZA...


   


PANTALONES  

Y  PANTALONCITOS

Decían los antiguos aquello de “llevar los pantalones”, como signo de masculinidad; aunque, a veces, a los que aparentaban ser unos peleles, se les preguntaba: “Y en tu casa ¿quién lleva puesto los pantalones?”. Con lo que se podía deducir que, en ocasiones, la prenda también la cogían ellas por su cuenta…
 
 
 
 
 
 
Han pasado muchas cosas, en el transcurso de las últimas décadas (por no decir a lo largo de todo un siglo). Actualmente, ni ya las mujeres están (como norma general) metidas en sus casas, ni los hombres vemos en ellas el rol de antaño, queriéndolas sólo como una amante esposa y como la madre (o posible madre) de nuestros hijos.
 
 
 
 
Ahora, felizmente, las mujeres son tan activas profesionalmente como cualquier varón. Y, en muchas ocasiones, hasta nos superan en muchas actividades de la vida en sociedad.
 
  
 
 
Es correcto que se pida la igualdad (en tantos ámbitos que, creo, no hace falta reseñar), incluso en la manera de vestir, ¿por qué no? La ropa es (o al menos suele serlo casi siempre) un signo externo de una manera de pensar.
 
 
 
 
 
Así las cosas, lo cierto es que ahora los pantalones, y llevarlos “bien puestos” no tiene por qué ser nada propio de hombres (de los varones).
 
 
 
 
 
Creo que hay que comprender muy bien que la comodidad es un imperativo del mundo actual. Y para el día a día, las faldas no han de ser muy cómodas. Pero es que, además ¿por qué no? Unos pantalones llevados con estilo, pueden resultar tan atractivos como cualquier elegante vestido.
                   



Y si alguien lo duda…, aunque a muchas de nuestras abuelas… todo esto les pareciera un dislate total…




Pues, ¡a la vista está, si salimos a la calle…!, que las mejores “posturas” son las de ellas ¿o no?
 




Yo invito a ver, imaginar… y callar (por favor, que el concierto ha empezado).