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sábado, 15 de enero de 2011

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE

PALABRAS... Y GÉNERO
(machismo lingüístico)

                        Y creó Dios al hombre, a imagen suya: a imagen de Dios le creó; macho y hembra los creó. (Génesis, 1, 27).


Hay discriminación en el lenguaje. Y la hay porque desde una sociedad que ha “valorado” sobremanera la figura del varón...,  todo lo que era de él era lo mejor, mientras lo de ellas, era menos valorado... hasta malo.

 

Por eso, no es lo mismo decir “un fulano” que “una fulana”, “un hombre público” que “una mujer pública”, o “un tío muy zorro” que “una tía muy zorra”...

 

Y lo peor de todo es que el lenguaje sexista y discriminatorio forma parte de las expresiones más cotidianas de violencia psicológica que se emplean para menospreciar o infravalorar a  otras personas (o colectivos) constituyendo algo de  todos los días: “maricona”, “mariposón”, “de la acera de enfrente”, “sarasa” o “sin aceite”... conllevan mucho “mensaje”. Pero no se quedan cortos los que van contra ellas: “furcia”, “guarra”, “puta”, “pendón”, “calentona”, ... o “tortillera”, “lesbiana”, “camionera”, “boca chocho”, “asquerosa”, etcétera, etcétera.

 

 

Aunque (¡atención!), en estos “calificativos”... también hay un “mensaje subliminal”:  Si una mujer es muy promiscua es “puta” y todo lo anteriormente dicho. Si es un varón, entonces es  “juerguista”, “golfante” o “putañero”.  Algo que no es tan grave, hasta se le puede aplaudir (“cuarentón y solterón... ¡qué suerte tienes bribón”, que dice el refranero) . ¿O no?

 



Pero hay más:  sucede es que hay “defectos” en el habla... ¿o es que  no hay interés por hacer lo que sería justo, tratar igual a unas y a otros? Si decimos que el idioma es “machista” no es nada nuevo: todo el mundo sabe que, por ejemplo, en lo coloquial utilizamos cientos de expresiones que encierran un mensaje subliminal machista: cuando algo nos molesta, decimos que es un “coñazo” (como clara referencia a aquello... que es tan propio de las mujeres); pero si se trata de valorar algo mucho se dice que es “cojonudo” o que “vale un huevo” (siempre refiriéndonos a lo mismo)...


Claro que no todas y todos son iguales.

Otra cosa que ahora está de moda lo de las barras ( / ) y las arrobas ( @ ), que nunca tuvieron nada que ver con nuestro idioma; y que actualmente más bien parece algo propio del “argot internáutico”.

El caso es que, de vez en cuando (y por todas partes), nos encontramos con lo de “alumno/a”, “empleado/a” o “voluntario/a”, o “los/las jóvenes”. Y toda persona  que quiera ir de progre deberá escribir o hasta expresarse de este modo (tan difícil de decir, por cierto).

Y yo me pregunto ¿no deja esta manera de hablar en peor lugar a las mujeres? ¿no es más “machista” decir “compañeros/as” que sólo compañeros?. Pues yo creo que sí; porque compañeros (como jóvenes, como estudiantes, como trabajadores, como vecinos, como amigos... ) es genérico que incluye a ambos sexos. Y si decimos “estimados /estimadas” lo que estamos haciendo es poniendo primero a los varones... y detrás (como en un segundo plano) a ellas, las mujeres... (¿o no?).

Además de caer en un grave error lingüístico puesto que no tiene sentido decir después lo que ya estaba incluido en lo anterior... Si fuese al revés, vale, entiendo que (aunque no fuese necesario) sí es correcto;  pues si decimos amigas y amigos, o chicas y chicos, o voluntarias y voluntarios, o mujeres y hombres... la primera palabra no incluye a la segunda y está bien que no queden fuera los varones (aunque sí está bien que vayan detrás, hasta por seguir el orden alfabético, no necesariamente por cortesía)...


                                         


RECOMENDACIONES:


Tradicionalmente se han utilizado las palabras hombre y hombres en sentido universal. Y aunque es correcto su uso (como palabras genéricas), también es verdad que ocultan o desdibujan la presencia y protagonismo de las mujeres en muchos ámbitos de la vida.  Por ello, sería bueno ir sustituyéndolas por persona o personas, por seres humanos , humanidad, hombres y mujeres o mujeres y hombres, sin dar preferencia en el orden al masculino a femenino.

 


ALGUNOS EJEMPLOS:

 

El  hombre                  Los hombres y las mujeres

                               La humanidad



Los derechos del hombre
                       Los derechos  humanos         
                        
                       Los derechos de las personas


El cuerpo del hombre             El cuerpo humano

La inteligencia del hombre                La inteligencia humana 

El trabajo del hombre
                              El trabajo humano
                              El trabajo de mujeres y hombres
                                   El trabajo de hombres y mujeres



El hombre de la calle                   La gente de la calle

A medida del hombre                   A medida humana
                                                 A medida de la humanidad
                                                 A medida del ser humano


Cuando se utiliza el masculino plural para ambos géneros, se introduce ambigüedad en el mensaje, en perjuicio de las mujeres. Se debe evitar el uso del masculino plural como si fuera omnicomprensivo, cuando se habla de pueblos, categorías, grupos, etc., utilizando en estos casos ambos géneros y otras formas que representen mejor la idea de conjunto.

ALGUNOS EJEMPLOS:

Los españoles, los catalanes, etc.

                            Las españolas y los españoles

                                              El pueblo español, el pueblo catalán,

Los chicos                                    Los chicas y chicos, la juventud
                                                   la adolescencia, etc.

Los niños                                     Los niños y las niñas, o las niñas y
                                                  los niños,  la infancia

Los ancianos                                Personas de edad, personas mayores
                                                  Las ancianas y los ancianos

Los hermanos          
                                Hermanas y hermanos o
                                hermanos y hermanas                                    


                                     

Los voluntarios             

                            El voluntariado

                                               Las voluntarias y los voluntarios

Los discípulos de Cristo     

                       Discípulas y discípulos de Cristo

                       Discipulado de Cristo


Los profesores                              Las profesoras y los profesores
                                                    El profesorado

Los alumnos                                   Alumnas y alumnos, el alumnado 

Los trabajadores                           Trabajadoras y trabajadores


En ocasiones, se cita a las mujeres como categoría aparte, después de utilizar el masculino plural; añadiendo a las mujeres como grupo dependiente o propiedad del anterior. Esta forma de expresión ofrece una imagen de subordinación de un grupo respecto de otro. Es muy fuerte.

EJEMPLO:



Los grupos nómadas se trasladaban con sus enseres, mujeres, ancianos y niños de un lugar a otro.

Los grupos nómadas se trasladaban con sus enseres de un lugar a otro.






CONFUSIONES

y mal uso de las palabras




A mi manera de entender, se están confundiendo muchos conceptos y en muchos ámbitos. Un ejemplo claro es el del “casamiento” de los homosexuales. ¡Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a vivir como quiere!. Y nadie (nadie) tiene por que “meterse” dónde no le llaman...

Pero lo que tampoco podemos hacer ahora es esforzarnos por confundirlo todo.

Y me aclaro:

Don José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió en su discurso de investidura (apoyado por millón y medio de votos gays) a igualar los derechos de las parejas del mismo sexo con el de las heterosexuales. Y, desde ahí, “el tema” está sobre la mesa. 

Bueno, es verdad que muchos españoles padecen “discriminaciones” por razón exclusiva de su preferencia sexual”, efectivamente los homosexuales y transexuales “merecen la misma consideración pública que los heterosexuales y tienen el derecho a vivir libremente la vida que ellos mismos hayan elegido”. Lo mismo (pienso) pasa con todas las “minorías”, que también habría que tener en cuenta... Y si queremos un país de iguales, no estaría de más llevar a cabo la modificación del Código Civil para reconocer, en pie de igualdad, su derecho a casarse; con los efectos consiguientes en materia de sucesiones, derechos laborales y protección por la Seguridad Social.

El gobierno del PSOE cuenta con la mayoría suficiente en el parlamento para lograr estos cambios y los llevará a cabo. Si quieren, pueden.


Bueno, yo también estoy a favor de equiparar los derechos de las parejas del mismo sexo con los de los heterosexuales casados ¿y por qué no?. Pero lo que no me parece adecuado, es confundir Matrimonio con casamiento. La institución matrimonial está (tiene que estarlo) abierta a la materno-paternidad. Si no, no es “MATRI- monio”. Casamiento sí:  una mirada a la etimología de "casa" nos da una perspectiva general, un entramado inicial del término, y una sugerencia de cómo entender lo que se deriva de esta palabra (“casamiento” viene de casa).


Bien: ahora se le critica a la Iglesia de no querer el “matrimonio” de los homosexuales... ¡Pero bueno!, ¿y por qué no criticamos a los políticos de cobrar un sueldo por confundir al pueblo?


                                             José-María Fedriani




MALTRATADAS


Lo peor del “machismo” es el maltrato que, justificado por la supuesta superioridad del varón (del macho) pueda practicarse sobre el supuesto “sexo débil” (la mujer);  pero también es muy grave (hasta tan grave como  el maltrato físico) el creérselo... : el llegar a aceptar como que es “ley de la naturaleza” el que el varón es “ser racional”, frente a la mujer que es “emocional”, “intuitiva”, “fecunda”, “productora” de quehaceres domésticos y de placeres...

Aunque también habría que no generalizar... Pues no siempre es el varón quien maltrata: física y psíquicamente, también lo hacen muchas mujeres. Y lo hacen incluso “en contra” de otras mujeres, y practican su violencia incluso “maltratando” a sus propios hijos e hijas.  Lo cual es, por lo menos  TAN GRAVE como la violencia que se practica (tantas veces, es verdad) contra  ellas.

Ya va siendo hora (y no olvidemos que estamos en el siglo XXI), de que dejemos de buscar diferencias... Y nos pongamos a  pensar, como decía la canción (de J.M. Cano) que “sólo soy una persona”.   Y que eso lo hagamos todos (y todas): ni hombres varones, ni mujeres... ¡Seamos raza humana!. Por favor, SERES RACIONALES.


                                                                          JOSÉ-MARÍA 






3 comentarios:

  1. Que bueno lo que escribiste, es como que se diferencian a las mujeres y creo que no va a cambiar. Excelene blog te espero en el mío www.maxymohistorias.blogspot.com, yo te sigo...me podes seguir? Gracias.

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  2. Bueno, yo creo que algo sí que va a cambiar... ¡porque ya está cambiando! Cada vez existen más hombres y mujeres que piensan que somos eso: PERSONAS.

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  3. Somos personas, lo dije siempre. Y para el que piense que no, se siente y diga: ESTOY AQUI PORQUE UNA MUJER ME PARIO

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