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lunes, 2 de julio de 2012

MIRANDO LA CRISIS EN POSITIVO

CAMBIÁNDONOS

(CAMISETAS, PANCARTAS Y BICICLETAS)


(para representación tipo teatro corto de símbolos)


La calle está oscura. Las farolas apagadas. Hay vehículos aparcados, son oscuros, tienen las luces apagadas... Hay unos bancos, ocupados con bultos, bolsas negras de basura...

De fondo se oye un ruido chirriante, como de máquinas desengrasadas...



Empiezan a aparecer personas vestidas de oscuro (como góticos...), que llevan camisetas negras con dibujos de calaveras, con signos de violencia y muerte, con frases de negación (como “el futuro no existe”, “la agonía de la desesperación”, “esta vida es una mierda”, “que paren el mundo que me quiero bajar”, “ya me cansa vivir”, “no tengo valor ni creo en nada”...). Llevan las caras ocultas, con velos y máscaras. Caminan con dificultad, cargan cadenas.

Desde el conjunto de personas, sin dar la cara, se manifiestan gritando; se les escucha que van diciendo frases (unas se montan sobre otras) tales como:

- La sociedad está muy mal, esto no tiene arreglo.
- Todo es mentira.
- Aunque queramos ser libres, no podemos.
- El futuro no existe, y si existe es chungo.
- El poder insolente nos domina y machaca.
- La violencia y los maltratos van a más.
- Las guerras son negocio, las enfermedades son negocio, la prostitución es negocio, la mierda es negocio.
- Olvídate de tener un hijo, la cosa no está para traer más gente al mundo.
- La miseria nos contagia.
- Estamos cansadas de que nos toquen en culo.
- Estoy en el mundo porque no tengo más remedio, mis padres me pusieron aquí y yo ahora me tengo que aguantar.
- Todo se mueve por egoísmos, envidias, resentimientos.
- La clase política está llena de pancistas y tramposos.
- No estamos cansados, estamos agotados.
- Las empresas, el mercado, no hace más que acumular más y más riqueza, desposeyendo a las gentes de su dignidad.
- Somos números. Nadie piensa en la clase trabajadora…
- No es posible mirar el futuro con optimismo… Somos un pueblo sin futuro.
- Estoy harto de fraudes y engaños.
- Los bancos hipotecan nuestras vidas. Los dueños del dinero nos obligan a trabajar para ellos.



Luego, entran en escena gente que porta pancartas, también con mensajes negativos: “abajo los jefes“, “fuera  extranjeros“, “¡qué caigan todos los imperios!”,  “ya llega el fin”,  “el mundo se acaba”,  “¡hace falta una guerra!, etc.

Se nota frío en el ambiente.

De pronto, un estruendo. Retumba la sala. Es como el trueno que anuncia una gran tormenta.

Luego, se hace silencio, se apaga el ruido de fondo.

Y, después de una pausa, cambia a una suave melodía, con sonidos de naturaleza en paz.  Parece que se oye agua correr, pájaros cantando, acaso sonido de olas del mar orilleando...

Las farolas se encienden, poco a poco...

Entra en escena un personaje luminoso, es como un ángel que, recitando melodiosamente, proclama:


Aquí, ahora
vamos a hacer
un esfuerzo
por creer
que otro mundo
es posible:
un espacio
de paz,
de justicia,
de amor
y libertad.
                   Decididamente
juntemos nuestras manos,
aunemos los corazones
y soñemos,
con fe, esperanzadamente,
que lo vamos
a hacer realidad...
¡porque es posible!


A continuación (mientras el personaje angelical se retira), entra en escena una joven mujer embarazada, vestida de verde. Ella, con voz potente y clara, declara:


Aquí y ahora
podemos ser
quienes queremos
llegar a ser.

En este ahora
y este lugar
todos tenemos
ya que actuar.

No más demoras
ni indecisiones,
que ya nos llegan
mil ilusiones.

El mundo es grande,
el mundo es bello
mas no es posible
verlo perfecto

si no soñamos
con sí quererlo,
si no es peleando
por ya así hacerlo.

Nada nos llega
sin nuestro esfuerzo.
Tan sólo pasan
los elementos.

Todas las cosas
se van rompiendo,
no así este anhelo
que va creciendo.

Quedó el pasado
con sus aciertos,
pero no acaba
nuestro hoy abierto.

Todo es posible,
si lo queremos;
si, sin demora,
ya ¡nos ponemos!

Si en todas partes
nos esforzamos
en vivir juntos
tal como hermanos,

serán posibles
la Paz y el orden
en nuestra tierra
y en todo el Orbe.

Si todos juntos
nos empeñamos
en que sea cierto
¡cuanto soñamos!

Aquí y ahora
podemos ser
esas personas
que hemos de ser.



Enseguida, de uno y otro lado, aparecen en escena cuatro seres, vestidos de blanco, que reparten camisetas amarillas, rosas, blancas, y azules y rojas y verdes y anaranjadas. Todas llevan escrita palabras y frases positivas. Palabras como: PAZ, JUSTICIA, SOLIDARIDAD, COMPRENSIÓN, AMOR, AMISTAD, ESPERANZA... Frases tales como: “¡ELEGIMOS LA VIDA!”, “¡SUEÑA EN GRANDE, VOLARÁS ALTO!”, “¡LA FELICIDAD ESTA EN EL CAMINO, NO ES NECESARIO LLEGAR MUY LEJOS!”, “LA JUSTICIA ES LA VERDAD HECHA REALIDAD”, “DONDE HAY UN SUEÑO, HAY UN CAMINO POR ANDAR”, “PERDONA Y ENCONTRÁS LA PAZ”,  “LA VIDA ES UN GOZO PERMANENTE”, etc.




Las van repartiendo y todos se las ponen: unos se despojan de las viejas, otros se las colocan encima...

Al mismo tiempo, van deshaciéndose de máscaras y velos.

Los mismos personajes que repartieron las camisetas, recogen la ropa vieja, las bolsas de basura, etc. y se retiran de la escena.

Ahora más, se va llenando el escenario de luz.

Llegan jóvenes montando en bicicleta, con carteles que anuncian un “Nuevo Orden”, llevan cestos con flores...

En los cestos, van escritas las frases siguientes:

No más menos
cariño,
libertad,
capacidad de ser.

No más menos
palabras,
claridad,
dignidad laboral.

No más menos
entusiasmo,
esperanza,
gozo alegre.

No más menos
confianza,
amistad,
alegría de vivir.

Sí más mejor
esperanza activa
y amor solidario.

Sí más mejor
comprensión mutua
e inter - comunicación.

Sí más mejor
decisión
para hacer realidad
lo que es posible.


Se escucha, hasta llenar todo el espacio, música alegre, como de flautas y ocarinas...

De nuevo aparecen los cuatro seres vestidos de blanco que anteriormente habían traído las camisetas de colores.

Los ciclistas se apartan a un lado y les dejan el centro de la escena.

Entonces, uno a uno, toman la palabra y dicen:

Personaje A: - Porque queremos podemos. Y si podemos, debemos.

Personaje B:  - Generar ilusiones: la vida merece la pena... ¡toda vida!

Personaje C:  - Producir bienestar..., crear riqueza...

Personaje D:  - Que sea siempre la razón la que pueda llevarnos a hacer...

A:  - Porque queremos podemos. Y si podemos, debemos.

B:  -      Si yo te hago bien,
             si tú me haces bien,
            nos hacemos cómplices
            de nuestro bienestar...

C:  - Crear riqueza, con imaginación, sin dinero...

D:  - No más hacer lo que nos impone el poder sin razones.


Entonces quienes andaban errantes, gritan (a coro):

- ¡¿Cómo?!

Luego salen tres a primera fila de la escena y, dirigiéndose a los personajes de blanco, les preguntan:

Persona 1: ¿Cómo generar ilusión?

Persona 2: ¿Cómo crear riqueza?

Persona 3: ¿Cómo producir bienestar?

En silencio, se adelantan los personajes A y B.

La persona 1, vuelve a repetir su pregunta: ¿Cómo generar ilusión?

A dice:  - Despertando el gozo de existir.

B dice: - Abriendo bien los ojos, descubriendo la belleza, cambiar distraimiento por contemplación...

A añade: - ¡Hasta maravillarnos!

Y se retiran del primer plano de la escena, mientras que se adelantan los personajes C y D.

Entonces, la persona 2,  también vuelve a repetir su pregunta: Y... ¿Cómo crear riqueza?

C dice: - Si lo que tú sabes hacer, lo haces voluntariamente, sin que nadie te tenga que pagar, a cambio, unos dineros ¡tú estás creando riqueza. gratuitamente!

D añade:  - Si tú aportas, porque quieres, lo que tienes... ¡estarás creando... un mundo mejor, desde la nada!

C apuntilla: - ¡amar es crear desde la nada!

D: Por ejemplo: Si eres capaz de llegar a acuerdos, con otra gente, con más y más personas, de que se pueden intercambiar servicios... ¡estarás creando bancos de necesidades y servicios compartibles!

La persona 2, replica: ¿cómo sería?

C dice: - Alguien aporta eso que sabe hacer, mientras hay quien requiere ese servicio...

D: - Y todas y todos entregamos nuestra riqueza humana para recibir lo que otras y otros fueron dando...

C: - Como por ejemplo: yo entrego mi habilidad de hacer cerámica, y te regalo ese plato que tú quieres...; mientras tú me aportas el corte de pelo que preciso... ¿Para qué el dinero..., si ya todo es gratis entre nosotros?

D: - O tal vez tú necesitas pintar tu habitación, y yo quiero que alguien me introduzca en el conocimiento de las plantas medicinales... ¿para qué el dinero de los bancos ¡si es algo que podemos mutuamente regalarnos!?

C: - ¿Para qué esperar a tener dinero..., si no lo necesitamos para lograr lo que deseamos?

D: - Acaso es que el dinero... hasta nos sobra: no nos es necesario ¡para nada!

C: - La riqueza es algo diferente a lo que tienen los bancos encerrada en cajones o en bolsas precintadas!

Se apartan un poco de la escena los personajes C y D, mientran se acercan A y B.

En ese instantes, se adelanta la persona 3,  que ahora vuelve a repetir la pregunta que hizo antes: Bueno yo quisiera que nos digáis ¿Cómo producir bienestar?

A: - No hace falta ni un papel para crear un poema...

B: - No necesitas de nada para regalar sonrisas.

C: - Nada te impide ¡saltar de gozo, por tener la vida!

D: - El bienestar también es riqueza, se genera del mismo modo. Así, por ejemplo: Tú necesitas que alguien te escuche, te haría bien pasear con alguien cogidos de la mano; acaso agradecerías unas caricias, quizá algún abrazo... Mientras que yo necesito escucharte y que me oigas; yo necesito compañía, igualmente. Me hace falta darme incondicionalmente y sentir que alguien me tiene en cuenta, me quiere, se preocupa por mí...

Persona 3: - Entonces...

A – Es la fuerza del corazón.
B - La fuerza de la fe.
C - La fuerza de la esperanza.
D - La fuerza de la Vida.

Toda la gente se coge de la mano y hace un círculo grande, abierto a ambos lados... Invitando, con gestos, a todos quienes están fuera del escenario, a subir... hasta trasladar la cadena de manos entrelazadas hasta todo el público que está en la sala...

Mientras, suena la alegre música de la 9ª sinfonía de Beethoven (conocido como Himno de la Alegría).

Desde fuera (desde la calle), entran jóvenes repartiendo cuartillas, para que todo el mundo pueda seguirla,  con la letra del himno final:

Atended todos: mujeres, hombres, niños:
el mundo se está, al fin, ya renovando
y, ahora, llega el gran momento
de vivir felices y de otro modo
más digno y en total armonía.

Si es que no siempre ves
la luz en tu andadura,
no creas que ya no hay nada
hacia donde poder avanzar.

Busca, sin miedo, tu nuevo horizonte
en lo que, desde lo hondo,
ahí,  te reclama el corazón.

El destino de los hombres
no está en atesorar cosas
sino en lograr que, entre todos,
hagamos un Mundo Mejor.

Si creemos que esta Tierra
en verdad puede cambiar,
¡nuestro mundo, seguro, cambiará!

Teniendo confianza,
contando, con certeza,
que, en un día cercano,
el Mundo será Nuevo
y la Tierra estará llena
de gentes que se aman.

Vayamos, ¡todo juntos!
Las manos apretadas,
marchando, codo a codo,
queriendo hacer futuro
y avanzando, así, la Historia
a alcanzar ser Fraternidad.





Texto de José-María Fedriani
Dibujos de Alicia Martínez


http://nuestroaquiyahora.blogspot.com.es/2012/05/novedad-editorial.html 



A MODO DE JUSTIFICACIÓN:

DANDO RAZONES

PARA SER POSITIVOS



Aún sin quererlo, cada día, todos los días, estamos oyendo noticias poco agradables: que si la violencia se lleva por delante  a más vidas humanas, que si sube el desempleo (que es otro modo de atentar contra los más indefensos), que si...

El problema es cuando la gente pierde la esperanza. Sin esperanza (y eso significa estar atentos, dispuestos, ávidos de lo nuevo por venir), todo muere. Hasta la comunicación entre las personas. Y si no hay comunicación, también se rompe la vida compartida... Y si no nos inter-relacionamos ¿qué somos?
Porque (quizá al no esperar nada, nada hacemos) puede llegar el momento en que ni nos atrevemos a hablar, a decir qué es lo que queremos, lo que esperamos, lo que necesitamos... ¿Para qué si estamos “en crisis”?
Pero nada veremos con los ojos cerrados; o no percibiremos, lo que tenemos delante, si estamos tan distraídos que, ni lo más evidente será objetivo cierto de nuestras retinas.

Por eso es imprescindible, más cuando estamos rodeados de ocultamientos y oscuridades, estar muy despiertos, teniendo la mirada atenta, poniendo cuidado en que ninguna apariencia pueda engañarnos.

Hay quienes pensamos que toda “crisis” es algo natural y hasta necesaria. 

Algunas personas creen y afirman que sin crisis no se crece... O, también, que las crisis son necesarias en cualquier proceso de sanación.

Por eso, yo creo que si miramos la crisis en la que ahora nos encontramos, más que temer el caos,  lo que hemos de hacer es analizar sus causas y prever las consecuencias; mirando, siempre, qué de bueno podemos sacar de ella...

Bien: ¿por qué hay crisis?

Pues lo primero es que porque tiene que haberla. Todo ser vivo, también la sociedad, al crecer, al desarrollarse, evoluciona, cambia. Y el cambio lleva a la “crisis” (unas veces con granos en la cara, otras con dolor de cabeza o insomnio, otras con ganas de gritar...; unas con cierres de fábricas y aumento de paro, otras con cambio de roles en la vida social o familiar...). Y tal como el invento de la imprenta llevó al mundo al siglo de la ilustración, o el invento de las máquinas, llevó a la gran revolución industrial, así los avances en los mass media o el desarrollo de la informática y de Internet, han hecho que la ocupación de unas personas haya llevado a otras muchas personas a tener que cambiar radicalmente de actividad.

Como consecuencia de todo esto, el mercado cambia, el trabajo cambia, la necesidad de personal auxiliar o administrativo cambia... ¡todo cambia! Y las empresas no quieren cambiar sus modelos (cuando habría que reducir el horario laboral, lo que hacen es reducir sus plantillas de personal), y el paro crece y crece como una hiedra en una casa soleada...   

En tercer lugar, la “crisis” que ahora “padecemos” es el fruto de lo que hemos estado sembrado durante las últimas décadas: como dice el viejo refrán, “La avaricia rompe el saco”. Hemos estado queriendo tener una “Sociedad del bienestar” a costa de mantener tres cuartas partes de la Humanidad en “malestar”, hemos globalizado la economía para que unos pocos siguieran haciéndose ricos y más ricos, mientras los demás iban a la más desastrosa pobreza (sustituyendo toda justicia y todo buen criterio político por las leyes del mercado)...  y, lógico, esto tenía ¡que reventar!

No podemos negar el problema, ni tampoco rendirnos; sino buscar soluciones. Hemos de empezar por aceptar la realidad tal cual es para, desde ahí, trabajar por superar los problemas, con decisión y esperanza. Sin perder el control de nuestras vidas (lo que acaso le interesa a algunos).
 
En realidad lo que ahora está sucediendo en el mundo es una ley lógica: frente al total despilfarro de las últimas décadas, ahora tocan unos años de recesión. ¡Bienvenidos sean! Con ello, es hora de un verdadero cambio.

Es la hora de darnos la oportunidad de cuidar lo que tenemos, de despertar nuestras conciencias y aprender a hacer más con menos. Si queremos un mundo solidario, no podemos estar consumiendo entre dos o tres lo que es de veinte; eso es lo que hemos estado haciendo en esta sociedad capitalista-consumista... Sin pensar en las tres cuartas partes de la humanidad. Lo que era insostenible, está dando muestras de que ya va siendo hora de poner remedio, porque ESTO TIENE QUE CAMBIAR.

Ahora nos toca sanar, superar el cambio para mejorar. Mejorar como personas y como sociedad: aprender a vivir más austeramente,  nos tocará gastar menos, no despilfarrar, deshacernos de las deudas y, si nos es posible, ahorrar algo. Es hora de aprender a vivir de otra manera, con más justicia y también más justeza: sin desperdiciar ni comida, ni energía eléctrica, ni agua, ni papel... Y es también la hora de reprogramar nuestras mentes para aprender a VIVIR DIGNAMENTE sin darle tanto valor al dinero. Vamos a decidirnos a echarle más cuenta a otros valores más reales, como son: el COMPARTIR, el TRABAJO EN EQUIPO,  la AMISTAD y la SOLIDARIDAD.


Pero ¡atención!, y esto merece la pena recalcarlo: no todo lo que pasa en el mundo es malo e ingrato. Miremos con ojos limpios. Abramos nuestras manos y el corazón.

Las razones para nuestra Esperanza tienen que estar afianzadas en experiencias vividas que nos hagan creer en esas personas o cosas en las que tenemos fe.

Claro que la Esperanza nos tiene que llevar más lejos, hasta soñar con lo que hoy parece utópico, inalcanzable. Pero eso es lo que nos hace, seguir, resistir, proseguir, insistir.

Porque, como dice Eduardo Galeano:

“La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos,
ella se aleja dos pasos,
camino diez pasos y el horizonte
se aleja diez pasos más allá.
¿Entonces para que sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.”


Es hora de despertar a la realidad. Ahora es el momento adecuado de ir CAMBIÁNDONOS.

Sea esta invitación, a teatralizar la realidad, como “una pista” de cómo hay que andar la vida, para “vivenciándola”, sentirla (porque es sintiendo las cosas como nos iremos implicando) y, así, alegrar toda la perspectiva que podamos tener al mirar al mundo: con confianza, esperanzadamente. ¿Qué otra cosa mejor podemos hacer en nuestro cotidiano avanzar (tantas veces pintado de gris-crisis)?

Sólo quienes creen que otro mundo es posible (y porque lo creen, lo buscan) pelean por él, se entregan con ilusión y alegría, con coraje y amor. La mejor oportunidad para VIVIR de verdad.


                                               José-María Fedriani




11 comentarios:

  1. Interesante y esperanzadora me gusta que podamos encontrar el lado positivo en esta época tan oscura que nos ha tocado vivir

    Un saludo

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  2. ¡¡¡ASOMBROSO!!! Si se pudiera hacer todo eso sería fantástico y daríamos una buena lección a los políticos y banqueros que nos tienen acobardados. ¿Sabes? A veces pienso que las crisis también tienen su lado positivo porque nos hacen reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante en la vida. Nos hemos vuelto muy materialista...pero también hay mucha gente necesitada y sufriendo y es difícil pensar en positivo cuando has perdido tu trabajo o tu casa, y tienes que vivir en la calle.
    ¡Ojalá esto se solucione pronto!

    Un abrazo

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  3. Josè...." Mirando la crisis en positivo "

    Todo el empeño que has puesto aquì para ser positivos, se puede pasar a la realidad para comunicarlo con pancartas, pasacalles,llendo en bicicletas etc....como dices aquì....pero es difìcil encontrar un grupo de personas que piensen en positivo, siempre ha de estar el contra y es como remar contra la corriente, como se dice o que pone un palo en la rueda, para que el paìs no avance, por conveniencia de unos pocos.

    ¡¡¡¡ importantìsimo mensaje !!!

    un beso desde Argentina

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    1. Hemos de creerlo. Creerlo de verdad. Así lo contagiaremos... EL MUNDO TIENE QUE PASAR A MEJOR. Yo lo creo... ¡y hago lo que puedo!

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  4. He dado con el blog de casualidad. Enhorabuena y ánimo. Nosotros también tenemos uno, precisamente, http://www.crisisenpositivo.es
    Me gustaría dejar una frase:
    “El pensamiento se convierte en palabra; la palabra en acto; el acto en hábito; el hábito en carácter; y el carácter en destino.”
    Entre tod@s, podemos, es evidente. Buen post.Un saludo y gracias.

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  5. Esta muy bien esta entrada, necesitamos esperanza y positividad por un mundo mejor y con un futuro para vivir no para sobrevivir malamente.

    Besos.

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  6. Hola Jose Maria, estoy de acuerdo en que es hora de hacer algo, pero lo que importa es que lo hagamos de la mano, todos juntos podemos y debemos afrontar este gran problema. La crisis es necesaria para afrontar nuevos retos y formas de bienestar. A por el. Un abrazo, nos vemos en el camino

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  7. No está ni de lejos 'el horno para bollos'.
    Así las cosas, preferible para cuerpos y almas será desenvolver y dar cancha al lado positivo. Y sacar virtud del emponzoñamiento.
    ¿A que todos saldremos ganando?
    Un abrazo, José María

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    1. ¡Que no se nos olvide que AÚN TENEMOS UN HORNO!

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  8. Ya veo la obra representándose en mi cole (con tu permiso, claro, ja, ja). La verdad es que está muy bien y necesitamos seguir creyendo en lo bueno de la vida (que hay mucho).
    Un saludo.
    Ana

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    1. Espero ver... esa representación. Será un honor para mí. Gracias, Ana.

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