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martes, 5 de junio de 2012

¿3 = 1?


LAS  TRES  VELAS  SON  UNIDAD


Había tres velas para iluminar la estancia. Una era azul, otra amarilla, la tercera blanca.


Pero como la señora de la casa sólo había encontrado un tiesto de vidrio dónde colocarlas, ahí las dejó, las tres juntas.

Ahí estuvieron decorando..., hasta aquella noche en que se las prendió.

Ya, ellas, se habían presentado y habían dialogado bastante sobre su manera de entender su existencia, sobre las diferencias y también sobre algunas cosas que sabían tener en común...

La vela blanca había dicho que el blanco es la paz, la inocencia, la armonía, la libertad... y también el amor puro.

La vela azul había indicado que su color significa la dualidad de la vida, lo de arriba y lo de abajo, como el cielo y el mar, y también expresa confianza, amistad y también armonía en libertad...

La vela amarilla, por fin, había aclarado que el amarillo es luz, lucidez, alegría... y también la armonía de los campos en primavera...

Ahora les tocaba unirse en una única finalidad, la de arder para iluminar.

Al encenderla, eran tres luces. Incluso, cada una, se mantenía con su tonalidad de luz... pero, al rato de arder tan juntas, acabaron convirtiendo sus tres llamas en una sola llama. Una llama tanto más grande.


Entonces, la vela azul dijo a sus dos compañeras:

-    Atención, ved, descubriros como yo me estoy descubriendo: somos una sola llama, una sola luz.
-          Efectivamente.
-          En realidad, somos tres velas, pero las tres, a una, pues cumplimos una misma función. Es nuestra misión la que nos ha unido... hasta ser ¡como una sola!.

Y las tres velas ardían y ardían, felices de ser lo que eran y lo que hacían...


A la mañana, el cuenco o tiesto dónde habían estado colocadas, estaba lleno de la cera...

Era cera de color verde.

Elo, la pequeña de la casa,  estuvo mirándolo. Luego, dirigiéndose a su madre, le dijo:

-          Mami, ¿puedo coger esa cera verde tan bonita que está en el tiesto?
-          Sí, hija, pero ¿para qué la quieres?

Ésta dijo:

-          Mami ¿no te has dado cuenta de que, por la forma del fondo del tiesto, la cera ha tomado la forma de una flor...?

Continuó:

-       Yo quiero poner esa flor de cera verde en mi habitación... Y pensar que aún después de haber cumplido con su deber, la de darnos, ayer, cuando lo necesitábamos, luz en la noche; después (a partir de ahora), las velas, de alguna manera, me van a iluminar, con ese lindo color y esa bonita forma, la pared de mi cuarto...

Y la pondré... junto al poema que me dio mi profesor:

                      Sigue.
                      Avanza más y más:
                      si te paras,
                      no llegarás al final.
                                
                      No te quedes
                      donde ya estás,
                      en ese lugar que llegaste
                      y te gustó.

                      Avanza...
                      Más adelante
                      es aún mejor.

                      ¿O es que no tienes la experiencia
                      de que, cada vez,
                      tras cada puerta
                      que abres
                      hay un lugar mejor?

                      Avanza sin temor:
                      coge de la mano a la Esperanza
                      y dile:
                      ¡vamos!





                         (Del libro “Claves de Vida" )




Ahora, piensa:



- ¿Tienes clara cual es tu misión en la vida?, ¿para qué vives, tu razón de ser..., lo sabes?

- Y ¿si para lograr eso que crees que has de hacer, tienes que arriesgar la vida, ponerla en peligro, tienes que darla..., lo harías?

- Ante retos difíciles ¿intentas conseguir fuerza uniéndote a otras personas que están en tu misma línea?

- ¿Te valoras?, ¿estimas tus cualidades suficientemente?

- ¿Sabes escuchar...? ¿y si la opinión de la otra gente te parece errónea, intentas comprender su postura?

- ¿Valoras el diálogo...?, ¿aprendes siempre algo cuando escuchas a otras personas, o te parece que pierdes el tiempo?

- ¿Eres consciente de que lo que aportas al mundo en el que vives, trasciende a las generaciones que vienen detrás de ti?

- ¿Sabes escuchar y valorar la opinión de la otra gente, ponernos en su lugar cuando es necesario?

- ¿Qué tal eres para trabajar en equipo, aunando esfuerzos, logrando una meta común con otras personas?

- ¿Pensamos en las generaciones que vienen detrás nuestra? ¿cuándo hacemos o dejamos de hacer algo, somos consciente de que el mañana lo estamos construyendo ahora?



5 comentarios:

  1. Esto me recuerda al Espíritu Santo, clarísimamente. Bs.

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    1. Pues sí que tiene que ver, si Dios es una FAMILIA, aunque son varias Personas, están tan unidas que son UNIDAD.

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  2. ¡Qué profundo es este relato! La verdad es que da para reflexionar mucho, que buena falta nos hace en este mundo de prisas y materialismos.
    Un abrazo

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