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martes, 5 de enero de 2016

ARTESANOS DE LA ILUSIÓN


Desde que el hombre es hombre, desde que la raza humana aparece en el planeta Tierra, la evolución ha sido la trayectoria fundamental de la historia, marcada por etapas de crecimiento y desarrollo con los adelantos de todo tipo.

En los comienzos, el hombre (fundamentalmente las mujeres) utilizaba la tierra para extraer los alimentos fundamentales para su alimentación que no procedían de la caza (tarea más de los varones) y, para tal fin, fueron siendo  desarrolladas técnicas que le permitirían mejores cosechas.

Así, fueron apareciendo los poblados y las ciudades. Y, paralelamente, aparecieron otras actividades, como las artesanías y el comercio.

























Podríamos concluir que el trabajo artesanal es tan antiguo como lo es la vida en comunidad, la civilización, la socialización de los humanos. Y, cada cultura ha ido dejando las muestras de su saber y creencias en su artesanía.


Me decía una vez una amiga, una artesana de las buenas, ceramista ella para más señas, que no es lo mismo ser artista que artesano; que el artista imagina y crea, mientras que el artesano poner las “sus manos a la obra” y desarrolla lo ya ideado…, siguiendo unos modelos previos.







Si es verdad que las habilidades se pueden aprender y cultivar…, yo creo que siempre hay quienes se dan “más arte” para hacer lo que hacen otras u otros más “patosos” o “torpes” con sus manos, o usando manualmente las herramientas necesarias para los tantos trabajos artesanales. Y no a todo el mundo le sale igual (tan bien hecho) un cesto o un botijo o un bordado…; si bien para “copiar” un modelo ya ideado no haya que poner mucha imaginación creativa en funcionamiento.









Creatividad es imaginar, pero también dar forma a unos elementos y convertirlos en lo que antes no era.

El “modelo” de “regalar” por la Epifanía, recordando los presentes que los sabios magos llevaron al Niño Jesús, no es una idea original… Una “tradición” que se establece en España en el siglo XIX como Los Reyes Magos y que es una ocasión única para “gastar los ahorros” en comprar regalos para agasajar a los seres queridos, sobre todo a los de menos edad.


En realidad, aunque sea criticable toda la parafernalia que acompaña a esta celebración y el alto nivel de “consumo” en cosas no necesarias, también es verdad que a todo el mundo le agrada recibir detalles de reconocimiento y cariño. Por eso, diría yo, que es importante saber mantener ese “arte” de “crear” o mantener la ilusión…; para ofrecer graciosamente (con gracia) nuestras demostraciones de cariño a quienes (personas o personitas) son importantes en nuestras vidas.

Pero ¿y qué regalar?





Yo diría que cualquier regalo, cuanto más cercano esté a lo que se ha hecho con esmero y cuidado, cuanto más artesanal sea un obsequio… ¡más regalo es!








¡Qué arte regalar artesanía!