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domingo, 21 de septiembre de 2014

TEMPORALMENTE…



Llega el otoño

Dos veces al año nos llega el bello balance de los equinoccios: primavera y otoño. El de primavera  marca la transición del invierno a la primavera); y el de otoño, la del verano al otoño. En ambas transiciones, la tierra y el sol se acomodan de cierta manera, logrando que la luz solar se distribuya de forma mucho más pareja a través del globo terráqueo.

Las estaciones comienzan, como ya se sabe, en el instante en que se produce el hecho de que la Tierra pasa por una determinada posición de su órbita alrededor del Sol. Lo marca el equinoccio, que es esa situación en la que se da que el día y la noche pasan a tener la misma duración y que el Sol sale exactamente por el Este y se pone por el Oeste (cuestión que,  a medida que vaya avanzando el otoño, el sol irá saliendo más por el sureste).

Estas transiciones ocurren porque, en esta posición, tanto el polo norte como el sur quedan a la misma distancia del sol, y la luz solar se distribuye a forma de espejo hacia ambos hemisferios. Y, consecuentemente, tanto el día como la noche consiguen, aproximadamente, una misma duración a través de toda la tierra.

Por esto, es natural que nuestros cuerpos (después del premio-castigo del largo y cálido verano, donde los rayos del sol nos han “calentado” por demasiadas horas), estén con ganas de darle la bienvenida a las bondades de este temporero balance… Con el otoño, la Tierra se enfría por el alejamiento del Sol y eso, unido al acortamiento de los días, provoca bastantes cambios meteorológicos que, querámoslo o no, nos van a afectar.

A este lado del planeta tierra, el equinoccio de otoño ocurre todos los años entre el 21 y 23 de septiembre. Este año 2014, el 23 de septiembre es el día que el otoño toma el relevo al verano para convertirse (durante 89 días y 20 horas) en el protagonista de un calendario astronómico caracterizado por días más cortos. Esto, lógicamente, en el Hemisferio Norte; mientras que, paralelamente, en el mismo momento nace la primavera en el Hemisferio Sur, para terminar el 21 de diciembre, cuando sea a su vez relevada por el invierno.

Bueno, vamos a lo que nos interesa personalmente:

A parte de lo geográfico, astronómico o meteorológico, el otoño cambia otras cosas en nuestras vidas…

La visión, el paisaje que se nos presenta ante nuestros ojos, tiene mucho encanto: esos “coloreamientos” tan maravillosos de amarillos anaranjados, de rojos dorados, de verdes plateados, de marrones azulados…

Y ese espectáculo, transitorio pero con vocación de eternidad, a poco que seamos un poco sensibles, nos entra los por los poros y nos hace sentir que algo está sucediendo en medio del espacio y el tiempo donde nos encontramos.  

El otoño, más que ninguna otra estación del año, es un muy adecuado momento de balance y transformación en todos los sentidos. Quizá podríamos decir que es la ocasión perfecta para comenzar a repensarnos algunas o bastantes cosas…

Si bien la primavera es la época del año que más nos despierta los sentidos, con su climatología y colorido cargado de perfumes, no es menos cierto que el otoño es tan hermoso... que merece la pena que nos paremos, siquiera unos minutos cada día, a analizar algunos de sus encantos: desde sus adornados cielos hasta el olor a la tierra mojada, sin olvidar esos paisajes magníficos de los que podemos gozar, cotidianamente, en cualquier paseo o avenida arbolada.

Por esto, el otoño nos invita a cambiar algunas otras cosas en nuestras vidas…

El otoño nos empuja a ser más interioristas, más reflexivos, más dados a pararnos a mirar nuestro interior… A pensar en lo que ha sido y hemos hecho en la época estival y recordar a esas personas que hemos conocido y que merecería la pena no dejar en el olvido, a plantearnos que si cuidamos estas nuevas relaciones que vimos nacer en vacaciones, tal vez hayamos obtenido el tesoro de una amistad duradera.

Pero también el cambio de temperatura, la llegada de las lluvias, la disminución de horas de sol…, son como una invitación al compartir, al consensuar, al programar juntos posibles actividades a desarrollar… y (con lo que a mí me gusta charlar), ¡dan ganas de hablar!

Y, de alguna manera, todo esto nos hace descubrirnos como personas que hemos necesitamos interiorizar en nuestro adentro, hasta descubrir quienes verdaderamente somos, pero que también somos sido creadas para vivir en sociedad.

 El otoño, ¡todo un regalo que podemos obviar o hacer algo nuestro!

¿Qué prefieres tú?

 
 

2 comentarios:

  1. Olá! Muito bom o blog, as fotos são lindíssimas. Adoro o Outono :)
    Obrigada por me seguir, já sigo de volta. Uma boa semana para ti :)

    "Saúde & Beleza - Health & Beauty"



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  2. Hola, el otoño para mí es una edtación llena de magia, posee un encanto especial.Me inspira para escribir y me trae intensos momentos.
    Que tengas un estupendo cambio de estación.
    Un abrazo
    Rosa

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