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jueves, 10 de marzo de 2016

15 - M... y algo más.


 
Si queremos que la sociedad sea lo que tiene que ser, es necesario (muy necesario, hasta imprescindible) en movimiento ciudadano.

En un momento determinado de nuestra reciente historia, surgió la movida (fruto de la indignación) del 15 - M. Tenía que ser y fue.






Movimiento de indignación, que se organiza a raíz de la gran manifestación (convocada por diversos colectivos de la ciudadanía) el día 15 de mayo de 2011. Era una gran protesta en contra de la penosa realidad que padecía tanta gente y de la mala gestión política que sufríamos la mayoría de la ciudadanía.



 
Después de unos años de pensar democráticamente, tantos ciudadanos (mujeres y hombres) de a pié… ya estábamos hartos de esa manera “tan poco democrática” de hacer uso de la política y pretendiendo lograr todos los escaños necesarios para tener la libertad de actuar ejerciendo un cierto absolutismo o totalitarismo, o lo que es lo mismo: dictatorial-mente. Buscando los propios intereses, o los del partido y sus partidarios.



Hoy sabemos que hacer política no es (como se nos decía en nuestros libros de “Educación para el Espíritu Nacional”) el “arte de gobernar los pueblos”; sino que es una habilidad social: la de hacer realidad lo que es posible; siempre en bien del pueblo, buscando como ir atendiendo las necesidades de la ciudadanía, mejorando la vida en sociedad; lo que se dice: trabajar por el bien común.




Y, seguramente por esto, surge este movimiento en la calle: son miles y miles de personas las que más o menos organizadas, sin entrar en el juego de la política, guita ¡NO MÁS! dominio del poder en manos de los banqueros, de ciertas corporaciones e instituciones bien establecidas, del binomio PPSOE, que dejan a la ciudadanía sin posibilidades de participación real.   


Pero claro, la “clase política” se da cuenta de lo que está pasando y… ¿qué hacer?, ¿resistir?, ¿atacar a lo nuevo que está naciendo? O, ¿por qué no…, aprovechar la ocasión (no tan calva) para “sacar partido” de este juego?


Así a partir alguna gente que ya estaba metida en el mundo de la política (más de oposición, más de izquierdas y con pocas posibilidades reales de lograr muchas cuotas de poder) vio una interesante “oportunidad” para “recopilar” bastante fuerza activa de toda esa marea de gente descontenta e indignada y llevarla a su “campo de batalla” político. Y, de ahí nació todo un “partido” político (Podemos) que no deja de ser la nueva izquierda (más o menos unida o reunida) actualizada, una especie de “fotocopia” de IU, pero con bastante tóner (tinta) e impresa en un papel nuevo… Quedando, digamos, mejorada su apariencia del original; pero siendo lo que era: una fuerza política un tanto comunista, anti-sistema neoliberal establecido, partidaria de la república, del laicismo, etc., etc. Pero que, como ya había pasado décadas atrás, no dejaba de ser “izquierda des-unida”, a pesar de lo que decía en sus siglas. Y demostrado queda cuando, a los chicos de Podemos les llega la tentación de convertirse en “casta” (¡qué tendrá el poder que tanto apega a los honorables sillones!), surge, de nuevo, la lucha por el poder, los enfrentamientos entre líderes, la división. Lo que para unos sí vale, a la hora de alcanzar el “poder”; para otros eso es contradecir (infidelidad) a las ideas, a los propios principios. Pareciera que hay quienes lo que buscan es “darle la vuelta a la tortilla” y llegar a ocupar las cotas de poder que antes tenían otros (esos que es necesario echar, para que dejen su sitio libre). Pero, para la mayoría del personal apuntadas al “movimiento anti orden establecido”, esto parece que se va convirtiendo en más de lo mismo. O, como diría en su día Julio Anguita “el reversos de la misma moneda”.

Y claro, ante la tentación mediática de “ser o no ser”, los unos quieren y pretenden conseguir sus “votos” y sus sillones…, mientras otras y otros siguen viendo claro que su papel ha de estar siempre (aunque sea en el “gallinero”) pero interpelando, cuestionando, opositando, declarando ¡indignación!

En su día (fascinante momento histórico), llegó la democracia. Con alianzas (no extremistas) y eurocomunismos (no tan comunistas como lo eran antes), fueron posible los ¡pactos democráticos!

Ahora, surge el gran dilema: ¿Cómo ser indignados pactando con los de siempre, con esa “casta” que desea mantener “casi todo” como siempre fue… (lo “bien atado”)?

Con buen discurso y hábil manejo de los símbolos, pero con poca “mano izquierda” para alcanzar las necesarias “aptitudes” para llegar al poder ¡el cambio, pedido por la calle, no es posible!

Haría falta aprehender a dialogar, llegar a saber respetar la opinión de quienes piensan y sienten de manera diferente… ¡empeñarnos en ser personas civilizadas!



 
Para mí que el 15 - M fue un clamor popular. Algo necesario y aplaudible; mientras que la manipulación que se hace de este movimiento para convertirlo en… aquello de lo que tanta gente estaba en contra, no deja de ser un “querer pero no poder” (quizás por no saber cómo hacer) para, como tantas veces, “decir” en voz alta lo que es falso y lo que, poco a poco, todo el mundo se va dando cuenta de que no es.

Me consta que ésta, mi “declaración” puede resultar provocadora para una parte de quienes me lee; pero… bueno, yo aquí invito a quienes lo deseen, a decir sus pareceres; que hablando, dialogando, opinando… ¡todos nos enriquecemos! Y eso sí que es algo en lo que todas y todos PODEMOS participar.
Gracias.

      



10 comentarios:

  1. Son más fáciles y populistas los movimientos de protesta. Luego entrar en política y entenderse con otros es otra faceta.
    En PODEMOS siempre ha estado la incógnita de COMO LO HACEMOS

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    1. Gracias por la respuestas discriminadas. Así da gusto leer y opinar. Democráticos Regerds...

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    2. Gracias a quienes hacéis que mi blog esté abierto... ¡escribiendo en él! Mis saludos cordiales.

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  2. Pero entonces ¿hay algo de verdad en esto de la política?, ¿o es todo mentira, todo una trampa?, y si es así ¿para que perder tiempo en ir a votar en las elecciones, si luego gobiernan los mismos, los bancos, los empresarios, los dueños del dinero?

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  3. Algo de verdad si hay, Nidia Adame. Incluso te diría que hay mucha gente metida en política que es muy honrada y que está entregada a la causa de hacer todo lo que está en sus manos para que el bien común sea una realidad. Lo que pasa es que... ¡no todo el mundo es igual! y además que son demasiados los "derechos creados" que impiden que "ciertas cosas" vayan cambiando. Pero sí es verdad que cuando votamos, no elegimos; pues luego los "pactos" llegan a "acuerdos" no tan democráticos... Paciencia.

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  4. No mienten, hacen teatro. Cuando vamos al teatro, sabemos que aquello no es real, aunque la gente aplauda. En la política es igual. En realidad la gran mayoría de los españoles nos dividimos en dos amplios sectores con dos tendencias claras: centro derecha (y ahí van los partidarios del P. Popular, P. SOE, Ciudadanos y regionalistas) y al otro lado están el P. Podemos e Izquierda Unida, que si son izquierda, hasta que se pongan a apoyar a las semi derechas, como tantas veces hizo I.U. y puede que pronto veamos que lo también lo hacen los de P. Podemos.
    Como ya dijo el viejo profesor Tierno, todo el mundo es revolucionario hasta que encuentra su sitio y, a partir de ahí hace lo que sea por conservarlo.
    Si alguna vez España va bien, de verdad, veremos que todos votaremos a los partidos más de derechas o conservadores. Es de ley.


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    Diana.
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  6. Veo en tus palabras lo que veo acá Jose, y es que el sistema absorbe lo anti-sistema y lo usa para hacerse más grande. La política tiene que evolucionar en algo que no se si todavía puedo imaginar. Como esta planteada se presta a la corrupción desde el principio, a los intereses propios, a las mafias y un gran etc. Los honestos caen en el camino, si no transan no llegan siquiera a una posición en la que pueden ser escuchados. últimamente la política me parece una maquina de tortura, diseñada para agotar, amargar, confundir...Y no me quiero rendir y me informo por A y por Z para no ser ingenua, para sacar mis conclusiones para después ver que es una gran minoría la que sigue una causa por verdaderas convicciones y no por ser partidaria de tal o cual partido político...Una buena idea no debería tener nombre, cara, color político. Así podría reconocérsela como buena para el bien común al ser analizada en sí misma y no por quienes la promueven, quizás pude haber resumido todo diciendo que mientras la política se maneje como un negocio y no como política vamos a estar estancados en la peor de las corrupciones.

    Te dejo un saludo desde una costa muy lejana Jose!

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    1. Perfecto Azul distante... La política tendría que estar manejada más con corazonadas que con manejos; más pensando en el bien común que en aprovecharse de las circunstancias. Gracias por tu linda aportación, amiga artista.

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