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lunes, 5 de enero de 2026

LA FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

                                 


Las enseñanzas de los Reyes Magos

Cada 6 de enero se celebra la Epifanía, fecha en la que conmemoramos la adoración al Niño Dios por parte de tres reyes magos sabios que llegaron a Belén desde el Oriente para ofrecerle al Niño tres obsequios simbólicos: incienso, mirra y oro.

              


De los Reyes Magos aprendemos valores universales como la fe, la esperanza y la perseverancia en la búsqueda de la verdad, la humildad para postrarse ante lo divino, la generosidad al ofrecer lo mejor de sí mismos (oro, incienso y mirra), y la importancia de cambiar de camino tras encontrar a Cristo, para seguir un sendero de amor y espiritualidad…

Epifanía significa “manifestación”. Es la fiesta en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, y por tanto, es posterior a la Navidad. Tanto la Navidad como la Epifanía celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Es un día de alegría, en el que salimos al encuentro con Jesús y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos.

La primera manifestación del Hijo de Dios hecho Hombre al mundo pagano, fue aquella que tuvo lugar con la adoración de los Reyes Magos y por ello es la celebración magna, la cual proclama la misión salvadora de Cristo.


Aunque también existen otras claras manifestaciones (o epifanías) en la historia cristiana, que la Iglesia celebra a lo largo del año litúrgico: sus epifanías a San Juan Bautista en el Jordán, a sus discípulos y el milagro en Caná.

La primera (y podríamos decir la más evidente) es la Epifanía del Señor ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12).

Los Magos de Oriente eran hombres sabios, astrólogos, filósofos, científicos, que buscaban la revelación de la Verdad a través del cosmos y, siguiendo una estrella, llegaron a Jerusalén.

               

Al llegar a la Ciudad Santa preguntan por el Rey de los judíos recién nacido y se encuentran con el Rey Herodes (imagen de todos aquellos hombres que llenos de sí, no logran abrirse al conocimiento de Dios). Informados de que es Belén de Judá el lugar donde ha de nacer el Mesías, los Reyes Magos retoman el viaje y llegan a Belén donde se detiene la estrella que les indicaba el camino. De inmediato comprenden que allí está el Niño. Esto es significativo, porque Jesús es la Luz que permanece por siempre y que da sentido a nuestra existencia.

Es impresionante cómo los Magos de Oriente, después de un largo caminar buscando al Rey de los judíos, se dejan maravillar pues logran comprender que allí, ¡dentro de un establo!, en los brazos de aquella joven mujer, está el mismo Dios.

           

Por ello, llenos de alegría, se postran y lo adoran, ofreciéndole los dones que traen: oro, que es signo de la majestad del Niño; incienso, que se usaba en el templo, y hace presente el sacerdocio de Jesús en cuanto mediador entre Dios y los hombres; y la mirra, que es un ungüento medicinal también utilizado para ungir a los difuntos en la sepultura, anunciando así la muerte y resurrección de Cristo como única y verdadera medicina que nos trae la salud.

Con este verdadero gran regalo del Padre-Dios, aprendemos la riqueza del amor que nos lleva a donarnos los unos a los otros.

             

Por este motivo, en este periodo del año acostumbramos intercambiar regalos, como signo y expresión de que hemos recibido del Niño Jesús aquella capacidad de vivir y de amar de un modo nuevo, sin temor a la muerte, con la certeza de la vida inmortal.

Todos podemos aprender de los Reyes Magos, que caminaron buscando la Verdad, siguiendo la Luz; preguntando y solicitando ayuda con humildad.

            

¿Cuáles son las principales enseñanzas que podemos aprender de los Reyes Magos? 

VEAMOS:

Los Reyes Magos viajaron desde el Oriente hasta llegar a Belén para adorar al Niño Dios, guiados por una estrella que brillaba. Este pasaje nos deja valiosas enseñanzas de humildad, fe y obediencia.

Esta fiesta nos invita a reflexionar y vivir algunas de sus enseñanzas, como las siguientes:

1.- Los magos, con su búsqueda decidida, representan a todos aquellos que buscan; sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

2.- Los magos estaban dónde tenían que estar: como astrólogos que eran, estaban observando al cielo… ¡encontraron la estrella que ellos dedujeron que anunciaba la venida de Jesús a todos los pueblos! Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.


3.- Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que los llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el desconocimiento de la Verdad han llegado al conocimiento del Evangelio.

4.- Los Reyes Magos viven la esperanza activa: dejaron su patria, no esperaron cómodamente en sus palacios...; sino que se lanzaron su patria, sus comodidades, la familia, etc., para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

                  

5.- Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron, aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.