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miércoles, 25 de septiembre de 2013

ALEGRÍAS DE LA HUERTA


EL PIMIENTO  

El pimiento es el fruto hueco de una planta herbácea que recibe su mismo nombre. Pertenece a la familia de las Solanáceas y, en concreto, al género Capsicum. Las Solanáceas constituyen una familia que incluye alrededor de 75 géneros y unas 2.300 especies de plantas productoras de alcaloides tóxicos, entre las que se incluye la belladona, la mandrágora y el beleño. Son pocas las Solanáceas comestibles. Entre ellas se encuentran el pimiento, el tomate y la berenjena, de gran relevancia en la alimentación.

 

Los pimientos, soportan muy bien las altas temperaturas, pero son sensibles al frío. Por esta razón, su cultivo tiene lugar en el periodo que transcurre de verano a otoño, aunque gracias a la producción en invernadero están disponibles en el mercado durante todo el año.

 


ORIGEN

 
La planta del pimiento es originaria de América (México, Brasil, Bolivia y Perú), donde además del Capsicum annuum L. existen y se cultivaban al menos otras diversas variedades, entre ellas el pimiento morrón, grueso y dulce, y el de cornetilla, de punta encorvada y sabor picante. Verde al principio y rojo cuando madura, se puede comer en  cualquier momento.


Los pimientos llegaron a Europa en el primer viaje realizado por Colón en el año 1493 a América. Los indígenas americanos conocían el fruto por el nombre de chili, pero los españoles y portugueses lo bautizaron con los nombres de pimiento y pimiento de Brasil.


Su cultivo en España comenzó a realizarse en el siglo XVI. Posteriormente se extendió a Italia y desde ese país a Francia para distribuirse por toda Europa y el resto del mundo gracias a la colaboración de los portugueses.


La introducción del pimiento en Europa supuso un avance importante en las costumbres culinarias debido a que se empleaba como complemento de una especia muy popular, la pimienta negra. De hecho, llegó incluso a sustituirla. Su consumo en Europa data de hace varios siglos. Sin embargo las variedades de pimientos grandes, suaves y poco picantes que se consumen en la actualidad se consiguieron a principios del siglo XX gracias a los cultivos intensivos.




VARIEDADES Y CARACTERÍSTICAS


Las variedades de pimiento se clasifican en dos grandes grupos según su sabor en dulces y picantes.


Pimientos dulces: Pueden ser rojos, amarillos o verdes, de forma y tamaño diferentes. Dentro de este grupo se incluyen tanto el pimiento morrón como el dulce italiano.

Pimiento morrón: es una variedad gruesa, carnosa y de gran tamaño. Su piel roja brillante es lisa y sin manchas, su carne firme y de sabor suave y su tallo verde y rígido.

Se puede consumir crudo y asado o como ingrediente de guisos y estofados. Se comercializa fresco, desecado y en conserva. Fresco, se puede recolectar verde o ya maduro, con su característico color rojo, a veces violáceo.

Pimiento dulce italiano: su forma es alargada, fina y la piel es de un color verde brillante que se torna rojo conforme madura.

Picantes-picantes. Entre ellos figuran los populares pimientos del piquillo, del Padrón y los de Gernika.

Pimiento del piquillo: es originario de Lodosa (Navarra) y suele comercializarse en conserva. Su piel es de un rojo intenso. Es una variedad carnosa, compacta, consistente y de textura turgente pero fina. Su sabor es picante, aunque también puede ser dulce.

Pimiento de Padrón: Tal y como su nombre indica, es originario de Padrón (Galicia). Es de pequeño tamaño y forma alargada, cónica y ligeramente rugosa o surcada. Se consume verde y fresco y presenta un sabor un tanto picante, si bien existen variedades dulces.

Pimiento de Gernika: se produce y envasa en el País Vasco. Es un fruto pequeño, de color verde, estrecho y alargado, que se consume sobre todo frito.


En función de su forma, los pimientos también se pueden clasificar en dos grupos:

Pimientos cuadrados: son pimientos uniformes y de carne gruesa. En este grupo se incluyen tres tipos: pimiento Maravilla de California, pimiento Sitaki y pimiento Salsa.

Pimientos alargados o rectangulares: son los más apreciados. Como ejemplo cabe destacar al pimiento de Reus y al pimiento de Lamuyo.
 




 

PIMIENTO SALUDABLE

 
Cuando hablamos de vitamina C, frecuentemente imaginamos en nuestra mente una naranja o un kiwi, sin embargo, desconocemos que el pimiento puede ser otra alternativa válida para incluir ésta gran vitamina con función antioxidante.

El pimiento es, concretamente, una desconocida bomba de vitamina C, ya que su contenido por cada 100 gramos supera ampliamente el de la naranja o el kiwi, tanto que el pimiento rojo tiene casi 3 veces más de vitamina C (139mg) que la naranja (50mg) y el pimiento verde duplica el contenido de la fruta.


Para las personas que buscan una alternativa a la naranja, al kiwi o la fresa,  el pimiento es una excelente y gran fuente de vitamina C que pueden incorporar a diversos platos, sin esperar al postre.

 

Son muchas las propiedades nutritivas y saludables del pimiento:

El principal componente del pimiento es al agua, seguido de los hidratos de carbono, lo que hace que sea una hortaliza con un bajo aporte calórico. Es una buena fuente de fibra y, al igual que el resto de verduras, su contenido proteico es muy bajo y apenas aporta grasas.

En cuanto a su contenido en vitaminas, los pimientos son muy ricos en vitamina C, sobre todo los de color rojo. De hecho, llegan a contener más del doble de la que se encuentra en frutas como la naranja o las fresas.

La vitamina C, además de ser un potente antioxidante, interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes, al tiempo que favorece la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente a las infecciones.

Los pimientos son buena fuente de carotenos, entre los que se encuentra la capsantina, pigmento con propiedades antioxidantes que aporta el característico color rojo a algunos pimientos.

También es destacable su contenido de provitamina A (Beta caroteno y criptoxantina) que el organismo transforma en vitamina A conforme lo necesita, folatos y de vitamina E.

La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

En menor cantidad están presentes otras vitaminas del grupo B como la B6, B3, B2 y B1.

Su contenido en las citadas vitaminas C y E, junto con los carotenos, convierten al pimiento en una importante fuente de sustancias que cuidan de nuestra salud.

Entre los minerales, cabe destacar la presencia de potasio. En menor proporción están presentes el magnesio, el fósforo y el calcio. El calcio de los pimientos no se asimila apenas en relación con los lácteos u otros alimentos que se consideran muy buena fuente de este mineral.

El potasio es necesario para la transmisión del impulso nervioso, la actividad muscular y regula el balance de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El fósforo juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, al igual que el magnesio y el calcio.

 
Por todo esto, podemos concluir que el pimiento es un alimento funcional  que genera muy diversas aplicaciones saludables:

 
- Control del peso. Gracias a su alto contenido en agua y bajo aporte calórico (menos de 20 calorías por los 100 gramos, teniendo un contenido de casi el 92% de agua). Además, gracias a su contenido en fibra, aporta sensación de saciedad; de manera que puede muy bien incluirse en muchas dietas para bajar de peso.
 
- Diurético y depurativo. Por su riqueza en potasio y escasez de sodio. Favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo.

- Digestibilidad. El pimiento dulce es un alimento excelente para personas con estómago delicado. Los picantes, en cambio, pueden resultar irritantes, además de ser muy laxantes para aquellas personas propensas a las diarreas.

- Su consumo es recomendado en personas que padecen estrés, consumidoras de tabaco, con enfermedades crónicas degenerativas y personas con gran trabajo físico.

- Prevención de enfermedades. Son fuente de selenio y de vitaminas C, E, provitamina A y de otros carotenoides como la capsantina, todos ellos de acción antioxidante y beneficiosa para el organismo.

- Regula la función intestinal. Su importante aporte de fibra le confiere la capacidad reguladora de la evacuación intestinal (propiedades laxantes) aun cuando puede resultar flatulenta para algunas personas.




A TENER EN CUENTA

A la hora de comprar pimientos es conveniente seleccionar los ejemplares carnosos, duros, pesados en proporción a su tamaño, muy firmes, de color brillante, piel lisa, lustrosa y carentes de golpes o magulladuras. Si presentan arrugas o manchas significa que han estado almacenados durante demasiado tiempo, lo que provoca una pérdida de nutrientes y de sabor.

Una vez en casa se aconseja guardar los pimientos en el frigorífico y dentro de una bolsa de plástico perforada y así se conservan hasta quince días.

Es importante procurar cocinarlo correctamente. La mejor forma es asado, ya que frito absorbe mucho aceite. Otra forma de incluirlo a la dieta es crudo en la ensalada.

Una vez asados y pelados, también se pueden congelar, escaldándolos con anterioridad en agua hirviendo durante unos tres minutos.
 
¡Salud!
 
 

domingo, 22 de septiembre de 2013

MOMENTO DE INTERIORIZACIÓN


2  poemas    

para el otoño


 

V I V I R


 

No soñar,

sino ser soñador;

no desear lo imposible,

sino vivir

todo lo posible.

No dejar pasar

ni los años no los días,

ni las horas

ni un minuto.

 

La vida hay que hacerla:

buscándonosla,

proyectándonosla,

construyéndonosla.

Se trata

de querer ser

quien se es.

 

La vida a

es un regalo.

Una gracia del Cielo,

que todos recibimos.

Pero puede trocarse

en amargura...,

cuando no la vivimos

alegrándonos, cada día,

de tenerla;

sabiendo que es

una y única,

personal e irrepetible.

 

nadie puede vivir

por ningún otro:

sólo uno mismo ha de escribir

su propia historia,

aunque, entre todos, hagamos

la del mundo.

 

Algo

he aprendido

en la vida:

Hay muchos caminos

pero sólo uno

para cada viajero;

como sólo hay

un corazón

para cada ser viviente.

Hay mil formas

de pensar;

pero, siempre,

sólo hay una

que nos convenza

de verdad

a cada quien.

 

Vivamos la vida

cada uno, todos,

lo mejor que sepamos.

Y vivámosla

con mucha alegría,

queriendo siempre que sea

nuestra vida.

 


 

A H O R A

 

Hoy cumplo 57 años

(cinco

siete).

Nací en el 47

(cuatro

siete),

un 27 de marzo.

 

Pudo ser otro día...

Bueno, en realidad

no se cumplen los años.

Sólo los días...

se suceden:

y hoy es

veintisiete de marzo.

 

AHORA es el momento más feliz

de mi vida.

Es el único momento

de mi vida.

 

He pasado muchos

momentos, días semanas...

muchos años:

cincuenta y siete años.

 

Y tengo recuerdos preciosos:

aquella infancia feliz,

aquel estilo de familia,

las comidas, los paseos,

las excursiones en familia,

aquel  verano en Chipiona,

aquella camaradería entre hermanos,

aquel cuento inolvidable

de un sapo que no era tal sapo y

el del tomate que soñaba con ser gorrión...

que contaba tía Paqui, 

mis macetas, los juegos en el patio...

aquel encuentro...,

aquel abrazo, aquella escapada a la playa,

aquella puesta de sol, aquella primera vez...,

aquella chiquilla con trenzas,

aquel trabajo en grupo...

y descubrir la Amistad, y vivirla

y convivirla con Carmen,

con Lolina, con Pepe, 

con Reyes, con... (¡tantas

personas, ellas y ellos,

con quienes fui encontrando

el sentido de mi vida!);

aquel motivo de esperanza,

aquella ocasión en que me atreví a...;

aquella chica argentina  (¿qué

habrá sido de ella?...), 

aquel paseo en bicicleta, 

aquel premio conseguido,

aquel tirón de patillas,

aquella fiesta de disfraces, aquel baile...,

aquel “Testamento de una flor”

publicado en la revista del Colegio,

o la edición de mi primer libro de poemas...,  

aquella vez que desayunamos juntos..., 

aquel viaje,

aquella oración con Adela, 

aquella sosegada charla con mamá,

aquel paseo junto a la muralla, 

aquel abrazo entrañable, 

aquellas cartas...,

aquella caminata por la selva,

aquel paseo en canoa...;

aquel...

ver nacer a mi primer hijo,

aquella conversación tan íntima, 

aquella promesa

que aún espero, 

aquel rato de ternura sobre la arena...,   

aquel original regalo...: aquel regalo,

que yo no esperaba..., 

aquella fotografía

de aquella mujer a quien yo

tanto quería...,

aquella visita turística...;

aquellos dibujos que...

(¿dónde estarán ahora?);  

aquellas horas charlando... y escuchando

¡tantas cosas! de mi abuela...

 



Innumerables recuerdos

(¡preciosos

recuerdos!).

Pero todos son pasado.

 

Y tengo añoranzas...

(de ¡tantas cosas! que no fueron,

que ya nunca serán);

que no pudieron ser (o tal vez...).

Y que, ahora,

hasta prefiero no rememorar.

 

Y tengo recuerdos amargos

que se me anudan en la garganta

(aquel adiós,

aquella pelea innecesaria,

aquella muerte de un hermano,

aquella pobre gente padeciendo... 

y yo ¡sin poder

hacer nada!). 

 

También puedo

recordar tantos acontecimientos

con los que me rocé,

en estos pasados años...

que no me eran propios,

pero es que...

(de verdad), 

nada que es vida

me es ajeno a mi vida... 

 

Realidades ... 

Realidades 

terribles,

que siguen sucediendo... 

(¡Ay, Dios!..., ¡qué dura

es la vida

algunas veces!)  

 

Recuerdos, añoranzas, gozos,

deseos insatisfechos, sueños rotos,

algunos triunfos,

temores, muchas dudas,

remordimientos,

penas y alegrías...

¡tantas cosas!

 

Todas ellas son 

el pasado (mi pasado).

 

AHORA es el único momento

que tengo.

 

Puedo decir el más feliz

o el más triste.

Es el único.

 
Porque ya nada tengo,

no me queda

lo que ya pasó...

 

Y tampoco tengo

el mañana,

ni el pasado mañana,

ni la semana que viene,

ni el año que aún no es.

 

Del futuro,

ni siquiera tengo algo

que contar:

no hay

nada que decir,

pues nada sé de él...

¡tanto tiempo que he perdido

pensando, imaginando,

soñando...

lo que puede ser,

lo que puede ocurrir,

lo que me gustaría que...

Pero nada es real.

Nada existe.

¿Quién puede decirme?,

¿alguien lo sabe?

 

No hay futuro en mis manos.

Sólo hay futuros en la mente...

No existe, en mi vida, 

ningún momento que aún no me ha llegado.

 

Yo

sólo tengo

éste que tengo AHORA

en mi realidad presente.

 

Y quiero

compartirlo...

contigo,

que eres quien estás

conmigo

AHORA.

 

             
(De mi libro de poemas “ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO”)

martes, 17 de septiembre de 2013

SEPTIEMBRE, COMO CADA AÑO...


El final del verano…


Normalmente, con menos “obligaciones”, hemos tenido más tiempo para pensar (sobre todo, y precisamente, sobre esas cosas en las que menos lo hacemos cotidianamente). Así, ahora, al final del verano, nos encontramos con la cabeza llena de “ideas nuevas” (o, acaso, viejas ideas… pero renovadas); hasta puede que con algún “proyecto” por delante. Y, todo ello, es un aliciente para vivir con gozo el curso nuevo que se nos abre al paso y se queda, incrustado, entre las hojas de nuestra agenda…

 

Esta vez se llama “Curso 2013 - 2014”, para el mundo estudiantil y para algunos profesionales; para otra mucha gente, simplemente es lo que queda de año 2013 (con su veranillo, otoño, invierno… de membrillos, hojas caídas, lluvia, frío…); siempre: “vuelta a la normalidad”.

Y, ¿por qué no reconocerlo?, tiene sus aspectos positivos:

Hasta para quienes, como norma, hemos odiado “las normas”…, llega un momento en nuestras vidas (¿será la edad, la experiencia, la sensatez quizá?) en que vemos las ventajas que tienen las “rutinas”.

Al llegar septiembre (más que nada pasada la fiesta de la Virgen de los Dolores, o sea el día 15), nos encontramos con “la vuelta a la normalidad”. Que no es, ni más ni menos, que el reencuentro con lo cotidiano, con las rutinas de todos los días (y no las nombro, que ya cada quien se las conoce perfectamente). Pero… ¡qué bien sienta dormir en la propia cama, saber donde está cada cosa y etcétera, etcétera!

Igual que colegiales, sentimos tener que olvidar los hábitos del verano, llenos de encanto y diversión, de juegos, helados, noches largas… Todo esto, claro, si no hubo mucha “tarea atrasada” y doble esfuerzo de recuperar el tiempo perdido o mal aprovechado del curso anterior: para mí, nunca lo olvidaré, era la absurda tarea de estudiar en verano “Geografía e Historia”, pues ¿para qué saber dónde están esos ríos que yo nunca iré a ver…, o lo que sucedió hace siglos, cuando yo aún no vivía, con acontecimientos que nada tenían que ver con mi vida por venir?, me preguntaba yo en Bachillerato y luego ¡el inglés! ¿para qué si yo no pensaba ir (y de hecho no lo he hecho) a Inglaterra (esa tierra llena de piratas odiosos) ni a EEUU (donde están los inventores de la Coca-Cola y las patatas con sabor a ajo)?

Pero, de cualquier manera, estos meses fueron diferentes y, seguro, que nos trajeron experiencias dignas de no ser olvidadas.

 

El Dúo Dinámico nos cantaba:
El final
del verano
llegó,
y tú partirás.
Yo no sé
hasta cuando,
este amor
recordarás.

Pero sé
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré.

Dime dime dime dime amor
dime dime que es verdad
lo que sientes en tu corazón
si es amor en realidad.
Nunca nunca nunca nunca más
sentiré tanta emoción
como cuando a ti te conocí
y el verano nos unió.

El final
del verano
llego,
y tú partirás,
Yo no sé
hasta cuando,
este amor
recordaras.

Pero sé
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré,
nunca yo
olvidaré.




 

Pero, después del verano… también nos llegan días nuevos de encuentros y reencuentros (que ya echábamos en falta el trato afable con otras personas, acaso muy queridas y apreciadas) ¿verdad?
Y, esto (creo que siempre es bueno pensar en positivo) es con lo que nos tenemos que quedar: LA VIDA SIGUE Y ¡NOSOTROS ESTAMOS EN ELLA!

 



 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

VIVIR ES TRANSMITIR VIDA: ser felices es compartir motivos de gozo, soñar con un Mundo Mejor.

 



Para avanzar en la vida, para llegar a cualquier parte que nos propongamos, es necesario creer en uno mismo y atreverse a pasar a la acción. Empezando por un paso al frente, pero siguiendo, con tesón, hasta lograr la meta propuesta.

Nadie pude crecer, dejar crecer dentro de sí algo nuevo, sólido y duradero sin dedicar a ello su tiempo y su energía, sin controlar los miedos y temores, sin abrirse a la esperanza con confianza en sí misma, en sí mismo.

Y hay actitudes que, todas las personas sin excepción, necesitamos desarrollar; como son la autoestima, la asertividad, la alegría de vivir, la esperanza, la confianza, la apertura al amor y la amistad…

Este es un ensayo de novela inspirada en la aventura de un profesor emérito que sigue amando a sus discípulos, después de dejar su cátedra, y continúa ejerciendo su vocación fuera de las aulas.

Desde este entrañable personaje y el grupo de jóvenes que busca, yo quiero realizar algo que, para mí es importante: cantar a la Vida

No disimulo mi interés por lo que es vivencia y fruto de toda existencia humana. Pero no quiero cantar solo. Quiero ir de la mano de más personas que también pretendas SER creadoras de aquello que soñamos, que deseamos, que queremos.

Donde sea, donde estemos, debemos esforzarnos por cambiar la realidad mundial. 

Cada persona puede colaborar en promover desarrollos justos igualitarios, adoptando actitudes positivas y creativas.

Si nos hacemos conscientes de que el futuro de la humanidad depende de nuestro esfuerzo, seguro que no nos importará entregarnos para dar lo mejor: para darnos personalmente en pro de esta Causa.


                                                                     José-María Fedriani

En la portada un astrolabio.



El astrolabio (buscador de estrellas) es un antiguo instrumento que era usado por los navegantes, astrónomos y científicos en general para localizar los astros y observar su movimiento, para determinar la hora local a partir de la latitud o, viceversa, para averiguar la latitud conociendo la hora. 

El astrolabio podemos decir, pues, que es (viéndolo con un significado intrínseco) aquel medio que permite conocer dónde se está en un momento determinado. Por eso, para algunas personas (yo lo entiendo así), el astrolabio es como un símbolo muy certero de “ayuda fundamental” para quienes buscan el sentido de su vida: algo básico para quienes necesitan una orientación para saber dónde se hallan y encontrar la dirección correcta hacia dónde dirigirse.